30.3.08

V Parte Un tour por Mendoza y Chile

Caminé hacia la casa, ya había oscurecido, caminaba como si fuera pisando huevos, pensando mil idioteces, mi cerebro no conectaba ideas coherentes.
Volví a la casa, estaba mi hermano, mi amiga y los demás músicos, el ensayo ya había terminado. Me senté sobre un cajón peruano, me quité los zapatos y le dije a mi amiga si me podía probar sus chalas, me las probé, eran muy bonitas, de color verde, y con perlas brillantes, eran muy lindas.

Luego fui a dejarla a la micro, salimos, conversábamos algo, ya no lo recuerdo. Llegamos al paradero, nos despedimos, luego caminé hacia la casa, vi a alguien grande que se acercaba, inmediatamente pensé que era Fabián, creí que se había arrepentido de irse y que quería pasar una noche más en Valparaíso, pero no era él, era otra persona.
Me fui a la casa, intenté dormir, pero no pude pegar un ojo en toda la noche, sentía que me moría, como si miles de bichos me picaran en el cuerpo, y me quisieran hacer daño, pensaba en eso, pensaba en calamidades, como incidentes políticos, como guerras entre países, como si algo terrible fuera a ocurrir, en la madrugada le hablé a mi hermano, le dije que algo muy horrible ocurriría. Él me escuchaba, me decía que estuviera tranquila.

Al otro día desperté y la casa estaba sola, estaba la gata, sentí que me miraba extraño, salí casi arrancando de la casa, como si ya no pudiera estar sola, pensé en mi tía, una tía cercana que tengo en el puerto. Tomé una micro, me fui al plan, desde el plan la llamé a su celular, pasó algo muy fortuito, ella se encontraba a dos cuadras del lugar. Cuando nos encontramos me dijo que yo era bruja, ella no estaba bien, yo no estaba bien, conversamos en una plaza, encendimos unos cigarros y nos fuimos a su casa.
Estando allá sentí que iba a explotar, le pedí a mi tío que por favor me comunicara con mi padre, converse con el por Skype, conversé con él porque sentía que me iba a morir, esa era mi sensación, conversamos un rato, y nos despedimos, yo estaba mal, pensaba cosas que no era, estaba convencida de que Fabián volvería y que yo me tendría que ir con él. Pensaba que él estaba en la casa escondido, mi tía me hablaba, me miraba, pero yo estaba literalmente fuera de mí.
En la noche no apagué la luz de la pieza, tenía terror de estar a oscuras. Al otro día todos salieron a hacer sus quehaceres, mis primas chicas al colegio y mis tíos al trabajo. Estaba la señora que le ayuda a mi tía a hacer el aseo en la casa, conversé con ella, hablamos de sueños, yo le decía que siempre había que ir más allá, ver más allá de las cosas. Ella me preguntaba que por qué pensaba eso, yo sentía que sabía demasiadas respuestas y que ya no tenía que vivir, era como si yo hubiera llegado a un límite, y ya no podía resistir ese límite.

Mi tío me pidió que me quedara a almorzar, yo me quedé en la casa, en la tarde sentí otra vez la necesidad de estar en la calle, escuché que habría un simulacro de Tsunami en la región, fui al centro, todo estaba muy loco, la gente, los bomberos, habían actores contratados, hacían como si estuvieran accidentados, mi temor aumentó, hasta que me fui otra vez a la casa de mi hermano, me sentí un poco más tranquila al saber que él estaba ahí.
Me vine a santiago, cuando llegue, sentí que me tenía que ir de nuevo, le pregunté a mi papá si me tenía que ir, él se comenzó a preocupar, no saqué nada de mi mochila, el pánico venía cada vez peor.
El resto es horrible, me llevaron al médico, siquiatra, terapeuta, mis padres recurrieron a todo, a la medicina general y a la homeopatía. Una tarde mi madre se encontró en la micro con una conocida que le habló de una terapeuta, al despedirse mi madre olvidó anotar la dirección o algún número de contacto. Yo en casa continuaba mal, muchos amigos estaban preocupados de mí, a todos les agradezco mucho su presencia, yo quería estar bien, pero pasaban los días y mi sensación de vacío aumentaba. Una noche, por debajo de la puerta, una mano amiga dejó una nota, que era el número de teléfono de Margarita, la terapeuta de quien nos habían hablado. Fue providencial, supimos de inmediato que tendríamos que ir a verla.

Temprano nos preparamos para ir a visitarla, yo me sentía horrible, recuerdo que en la micro miraba hacia fuera y veía cosas que de verdad no eran, veía aves negras sobre los techos de las casas, un viento horrible que hacía que yo viera todo nublado, cuando la micro se detenía yo pensaba que nos habíamos quedado en pana, mis pensamientos era calamidades, una tras otras, como si me quedaran pocos minutos de vida. Mis padres iban conmigo, ellos estaban muy preocupados, no es fácil llevar una familia, lo increíble es que todos tenemos familia, pero a veces pasan situaciones fortuitas que envían la cotidianeidad al carajo, eso es horrible, sobre todo cuando sabemos que nada controlamos, pero bueno lo mío era un estrés, muy fuerte, y había que hacer algo, al menos hacer que yo durmiera.

Cuando llegamos a la consulta de Margarita, fue como visitar a una abuela sabia, su casa era verde. El interior tenía muchas plantas, había armonía y una sensación de tranquilidad y limpieza muy agradable. Yo en momentos estaba introvertida, luego me puse a llorar, soy muy sentimental, no sirvo para esconder cosas, soy muy sensible. Ella conversó conmigo, tenía una voz muy firme, algo que yo necesitaba, así como una combinación de voces que me hicieran volver y querer estar de nuevo, como antes.
Su casa quedaba en el centro, en el barrio antiguo de Santiago, cerca la calle Ejército, tuve la sensación de ir al año uno para mí, algo como una nueva oportunidad, pensé que ella conocía a Jodorowski, conocía su obra o algo, pero me hizo pensar en que en algo se relacionaban.
Ella me dio remedios naturales, dejé los otros remedios, y comencé poco a poco a sentirme mejor.
Estuve varios meses en casa, sin salir porque todo me daba miedo. Espero que al escribir esta historia esto nunca más vuelva, la verdad es que no se lo deseo a nadie.
Pasé muchos días a solas en mi pieza, sin hablar, sin querer estar, y no buscando comunicarme. Muchas personas estuvieron cerca de mí, en realidad se preocuparon, pero yo quería estar sola, así como vino esto se debe ir, pensaba.

Me mejoré con homeopatía y con fe, mucha fe, volví a recuperar la confianza. Igual, no quiero dar un discurso medio extraño a temas comunes, como las energías y que se yo, yo sé porque me pasó todo eso, creo que acumulé en mi mente demasiadas cosas, me alimenté mal, a veces pienso que solo fue un estrés fulminante, algo muy común cuando una sale de la universidad, algo así viví.
El resto ha sido estar bien, Fabián es mi amigo, a veces nos comunicamos por correo. El resto lo hago yo, lo mejor es llevarse bien con uno mismo. Igual pienso que hay que tener un destino, me gusta que me pasen cosas, me gusta que las cosas no siempre sean seguras, así que eso pues. Recuerdo este episodio de mi vida, como algo que me ayudó mucho, fue como enviar todo a la cresta y atreverse a hacerlo, encerrarse en casa y limpiarse.

Fin

2.3.08

IV Parte Un tour por Mendoza y Chile

Al otro día temprano me junté con Fabián y nos fuimos a Valparaíso. Él hacía unos ruidos raros, yo le preguntaba que le pasaba, pero me decía que era un alemán mal educado. Antes de tomar el bus me dijo, muy caballerosamente; Vamos a comer algo, antes de subir. Accedí a su oferta, compramos berlines y jugos. Mientras esperábamos el bus él me decía que podíamos estar muchos días en Valparaíso, yo le decía que dependía de la onda, es decir, siempre dejando un espacio entre lo que pasa, puede pasar y lo que no, yo sabía que esto sería un rato, él de todas formas se iría.

El bus iba casi vacío, muy pocas personas viajan a Valparaíso temprano un día viernes. ÉL compró un diario y mirábamos unas fotografías de una actriz chilena que a sus cuarenta años se veía regia. Yo estaba nerviosa, todo el viaje estuve nerviosa, no hablamos mucho, él durmió y yo pensaba y pensaba en que no podía resistir que entre él y yo no ocurriera nada, era como si algo me pidiera estar más ceca de él. El viaje duró una hora y media y yo estaba al lado de Fabián, él vestía una chaqueta de cuero negra, se veía muy bien. Ya estábamos muy cerca, muy cerca de llegar y yo decididamente me acerqué a él para darle un beso. Así de directa, me acerqué hacia él y le di un beso, él dijo; Ahora no. igual contesto mi beso, un beso muy inocente y se puso rojo, me miró raro, a mí me encantó cómo me miró. Me dijo que nos fuéramos a otra parte, un lugar para estar solos. Dije que si.
Excelente. Fue excelente. Luego nos fuimos a casa de mi hermano, los presenté, todo bien. Incluso Gabriel le prestó un bolsito para salir durante el día. Fuimos a la universidad, mi ex casa de estudios, vimos a los estudiantes jugar fut boll. Fabián estaba contento, le encanta el deporte, luego fuimos a comer, yo no comía nada, no sentía hambre, sentía adrenalina, el azar me provoca una exquisita sensación, es como vivir la vida, no dejar que pase por el lado, eso sentía.
Yo vestía la remera negra que me había comprado en Argentina, ésta era escotada y ajustada, me puse unos pantalones de cotelé color beige, y unos zapatos rojos muy cómodos para caminar. Luego Fabián me dijo que necesitaba urgente un ciber, fuimos a los computadores de la universidad, pero éstos eran muy lentos, así que mejor le dije que nos fuéramos la plan. Corrimos a tomar una micro, de pronto se subieron unos borracho que se pusieron a hablar fuerte, a mí me causaron gracia, después miré a Fabián y al parecer a él esto no le agradaba mucho.

Llegamos al centro y fue todo peor. A nivel local Internet se había caído y Fabián necesitaba urgente terminar unos trámites para una beca en Alemania. Se me ocurrió la idea de entrar al Instituto chileno norteamericano, seguro que ahí había alguien que nos pudiera ayudar. Llegamos a la biblioteca y expliqué la situación, las bibliotecarias a cargo le pasaron un computador y felizmente Fabián pudo terminar su trámite.
En ese rato me dediqué a mirar los libros, casi toda la colección estaba en inglés. Encontré un libro en español, me dediqué a leer un rato. Luego salimos corriendo de ahí, nos fuimos a la playa. El día estaba lindo. Yo estaba silenciosa e ida, me sentía agotada, pero ya estaba ahí paseando con Fabián. A ratos tuve la sensación de que yo no tenía nada que ver con él, que estaba con un extraño que no hablaba mi idioma y que teníamos buena onda, pero era eso. Por un momento estuve a punto de decirle que se fuera, que no había sido una buena decisión venir juntos a Valparaíso, pero nos acordamos de que teníamos mate, algo en común, así es que cambiamos de parecer.

Por la noche salimos al puerto, a la Plaza Aníbal Pinto, él necesitaba saber lo que iba a ocurrir, digamos una estructura, lo que a mí nunca me interesa, pero le dije que iríamos a comer algo, luego iríamos al Canario a tomar una botella de vino. Eso hicimos, conversamos largamente, aunque yo hablé poco de mí, en realidad más nos reíamos de gestos y bromas que hacíamos mientras tomábamos vino. Tarde volvimos a la casa, dormimos profundamente y al otro día nos fuimos a Viña. El día estuvo precioso, anduvimos en tren. Yo me sentía bien, pero quería hacer otras cosas. En la noche lo dejé solo, fui a casa de una amiga, para a verla y pasarle una revista. Cuando andaba sola por la calle comencé a sentirme rara, era como si tuviera una sensación difícil de explicar, un poco de ahogo, sentía que no tenía tiempo y a su vez me gustaba esa sensación de andar rápido por todas partes.
En la noche nos juntamos varios amigos en la plaza, Fabián venía con ellos. Fuimos a un bar, hablé mucho de arte con Elisa y me puse a beber cerveza, y vino blanco con helado de piña; pipeño. Luego nos fuimos al Gato en la ventana, ese lugar tiene música en vivo, parece una peña, pasan músicos y luego piden plata por las mesas, seguimos bebiendo, yo bebía y no paraba, era como si mi organismo resistiera todo. Al rato le dije a Fabián que nos fuéramos, que yo me quería ir. En la calle Fabián me llevó a un mapa gigante y me preguntó donde estábamos, yo ebria le apunté con el dedo y le dije que me siguiera, pese a lo borracha que me encontraba sabía perfectamente como llegar a casa.
Vi la micro y me subí, imaginé que él me seguiría. En la radio sonaba la música de Juan Luis Guerra, yo cantaba, mientras mirábamos a un matrimonio que llevaba en la micro muchas flores porque se acercaba el día de los muertos, los acompañaban unos niños pequeños, uno de ellos tenía síndrome down, sus padres eran extraños, parecían borrachos o gente que acostumbraba a estar en ese estado. Fabián los miraba muy extrañado y a su vez les ayudábamos a sostener las flores cuando la micro daba curvas por la costanera.
Llegamos a la casa sin problemas, yo apenas alcancé a lavarme los dientes y caí rendida en la cama, necesitaba dormir.

El domingo fue un día triste porque era mi último día con Fabián, le dije que subiéramos y bajáramos ascensores, los que más pudiéramos, a él le encantó la idea. Comimos algo, mientras comíamos apareció la gata y nos pidió comida, Fabián no hizo nada, yo abrí la olla y le di fideos. Él me miró como si yo fuese una persona práctica o diera solución rápida a las cosas, eso percibí. Yo estaba muy triste, ni siquiera hablábamos mucho.
Salimos de la casa preparados para un gran día, subimos el ascensor El Peral y nos dedicamos a mirar hacia distintos lugares, de repente Fabián me dijo: - Y ahora que hacemos -. Yo había visto una excursión de gringos cerca de donde nosotros estábamos, le dije que los siguiéramos y él me dijo: -Pero cómo si tú no hablas inglés, además ustedes no gustan de un país como Estados Unidos. Yo le respondí: -Si sé, pero puedo escuchar algo comprendo, sé de las conversaciones en casa con mi hermano sobre políticas, puedo tolerar otro idioma.- Bueno-. Me respondió mientras sacaba de su mochila un bloqueador con brillantes para mis brazos.

Seguimos la excursión, un tipo hablaba en inglés y yo percibía lo diferente que éramos, los países desarrollados tienen una forma de pensar o hacer las cosas distintas, me veía a mí como una sudamericana absolutamente relajada y fuera de cualquier contexto mundial, por decir algo. El grupo de la excursión bajó el cerro por unas largas escaleras, nosotros también bajamos, era muy raro ver a una gringa hablándole en inglés a un perro y además siendo amistosa con él. Cuando llegamos al plan, específicamente al Ministerio de Justicia vi un cuadro o una imagen que no puedo olvidar, el que guiaba al grupo seguía hablando en inglés, mientras un borracho lanzaba unas frases en francés, de repente sentí que todo el mundo podía estar reunido en un segundo de tiempo, las culturas, los idiomas y el conocimiento se unían en comunión, todas juntas en Valparaíso, era una extraña sensación, como descubrir algo, el mundo que siempre había imaginado y en mis narices. de pronto sentí la necesidad de seguir viajando y descubrir el mundo, caminar por lugares desconocidos y nunca más volver a tener una vida monótona y sedentaria, de no ser así yo ya no podría sentirme bien, pero esto que sentí estaba lejos, muy lejos de mi realidad. Continuamos caminando, fuimos hacia la Plaza Aníbal Pinto, yo me sentía agotada, no sentía hambre y había bajado por lo menos tres kilos de peso.
Fabián me pidió que fuéramos a la casa de Neruda, me preguntó por Canción general, yo me puse a reír y le dije que el libro se llamaba Canto general. Cuando llegamos a la Sebastiana, Fabián se acerco a las niñas que hacían la gestión de entrada, él mostró su credencial de estudiante para consultar sobre un descuento, ellas contestaron que esa promoción solo servía en día de semana. Yo miraba de cerca y veía que ambas le sonreían, encontraban guapo a Fabián.
Él, viendo la situación a su favor, les dijo que era su último día en Valparaíso, de no entrar hoy, no podría visitar la casa, ellas lo miraron y le dijeron que bueno, que por esta vez podríamos entrar, así que entramos sin mayor problema.
En el primer salón de la casa de Neruda, hay varios documentos, escritos en distintos idiomas, en donde aparece la historia cronológica del poeta. Fabián comenzó a leer sentado en un sillón, yo estaba a su lado y de pronto me peguntó la fecha en que había muerto el poeta, le dije que el 23 de septiembre de 1973, días después del golpe de estado. No me dijo nada, no sé si me preguntó en función de saber si yo sabía o por evitar continuar leyendo el documento para turistas, en fin, continuamos conociendo la casa, las habitaciones, los gustos del poeta y algunos objetos que quedaron en la casa.
Al rato apareció una amiga, salimos de la casa, y caminamos hacia el plan. Fabián decía que caminábamos demasiado, en Valparaíso mi costumbre es caminar por todas partes, y mi amiga también compartía esa idea.
La tarde seguía asoleada, mucho, pero mucho sol. Él también le decía a mi amiga que yo era un sol, y que además siempre tenía lo que se le ocurriera, como chocolates en mi bolso, alguna manzana, o jugo, para aliviar la tarde.
Fuimos los tres a casa de mi hermano. Ya en la casa, el ambiente era distinto, había amigos de mi hermano tocando música, ensayaban, y la música era muy alegre, algo así como Bosanova, el sol continuaba radiante, la casa estaba muy iluminada. Fabián comenzó a ordenar sus cosas, sentí una sensación de pérdida terrible, le dije que no se fuera, pero él tenía que continuar su viaje hacia San Pedro de Atacama.
Hubo un momento en que me abrazo tan fuerte, pero tan fuerte, que sentía que a él le pasaba lo mismo, que no quería irse, pero que era inevitable nuestra despedida.
Al rato le dije a mi amiga que me esperara en la casa, que iría a dejar a Fabián a algún lugar y que ya volvía.
Salimos de la casa, todavía había luz, yo estaba en pánico, en un terrible pánico, pero todavía no descubría que me estaba pasando.

Nos acercamos hacia el paseo 21 de mayo, me preguntó que cómo llegaba al Terminal, le dije que siguiera bajando y que en el plan podría tomar una micro, no sé si me entendía bien, solo me dijo: - No más Fabián. – Yo le dije: No más Fabián. Nos dimos un abrazo extraño, como si no nos quisiéramos abrazar, un beso en la cara, y adiós, Fabián desapareció y yo me quedé con la sensación de que en realidad no se había ido, que estaba por ahí escondido mirándome, ya la realidad no tenía ninguna conexión en mi mente, así no podía volver a la casa, me senté en el mirador, a pensar e intentar ordenar mi cabeza, pero lo único que sentía era que Fabián estaba ahí, y que no era verdad que se había ido.

Pasó algo muy raro, estaba yo sentada en el mirador, con una terrible sensación y se me acercó un hombre, como de unos cincuenta años, me preguntó que hacía ahí, le dije que nada, que solo quería pensar un rato. Me contó su vida, como si yo lo quisiera escuchar, me dijo que era escritor, que había publicado un librito, y que tenía una página Web, incluso me anotó la dirección en un papel para que yo la viera después, le pregunté si alguna vez se había enamorado, me dijo que no, que nunca se había enamorado, que había tenido varias relaciones, pero que en realidad no sabía lo que era el amor. Triste su realidad. Me invitó a tomar once a su casa, le dije que no, que quería estar sola, y que no se preocupara. Logré convencerlo para que me dejara sola. Y yo continuaba con una sensación horrible de muerte, de pánico, de una vulnerabilidad absoluta.

3.1.08

III Parte Un tour por Mendoza y Chile

Al día siguiente tomé un taxi, rumbo al Terminal internacional. Me despedí de dos amigas para volver a verlas en algún nuevo Congreso de Bibliotecarios. Me emocioné cuando ya iba en el taxi, miré hacia a tras y vi los cinco días en Mendoza tan completos de amistad y buenaventura.

Cuando llegué al Terminal conversé con varias personas, pero sentía algo extraño, sabía que volvería a Chile, a mi casa, pero no sé algo en el ambiente me hacía sentir vulnerable. De pronto fui a dejar mi mochila y vi a un hombre alto, un gringo. Él me vio, yo lo vi.

Me subí al bus y bueno, el mismo joven se sienta a mi lado. Coincidencias. Luego comenzó a toser, parece que le molestaba el clima, hasta que preferí preguntarle, qué era lo que le ocurría, me dijo que había estado haciendo deporte y muchas cosas, así es que si estornudaba sentía alivio.

Eres español – Le pregunté. No, alemán – Respondió.

Yo estaba muy cómoda en el bus, traía chocolates, había podido traer todo lo que quería, lo que más me interesaba era traer mate, el verdadero, el que tiene palos gruesos.

Comencé a conversar con mi acompañante de bus, empático él, además venían mostrando una película de Jim Carrey, sus gestos nos hacían reír mucho.

A ratos nos mirábamos, así como; ¿quién eres tu?, ¿quién soy yo? También había silencio, eso es muy importante, una amiga mía dijo que no hay comunicación más comunicativa en donde las palabras han sido reemplazadas por el silencio, sabia ella.

Y así avanzaba el viaje. Pasamos el cerro Aconcagua, el cual yo no conocía y ante sus preguntas geográficas me sentía ignorante, pero me defendía con lo que mi mente me aportaba en el momento.

Cuando pasamos por la aduana yo sentí temor por los perros, eran esos blancos especialistas en encontrar drogas, olían todo, los sentí cerca de mis pies, tuve susto, pero Fabián estaba al lado mío, era como si me estuviera protegiendo, yo estaba silenciosa mientras completábamos la ficha con los datos personales, él hacía lo mismo. Cuando tuvimos que bajar las cosas del bus, él hizo todo.

Cuando llegamos al Terminal de Santiago, se le acercaron algunas personas para ofrecerle un lugar para alojar, Fabián no les habló. Yo, por mi parte, lo acompañé a la estación del metro para dejarlo allí, él me preguntó si al día siguiente yo iría al centro, yo le dije que lo más probable era que si, me pidió que lo acompañara, que fuera su guía turística. Yo acepté. Le di mi teléfono de casa y mi correo electrónico y nos despedimos.

Al día siguiente, martes exactamente, nos juntamos en la estación de metro Santa Lucía, el día estaba precioso, eran días de octubre, plena primavera. Fuimos al banco, caminamos por las calles principales del centro, luego fuimos al Parque forestal y luego al cerro San Cristóbal. Para mí era reconocer la capital de nuevo, verla desde lo antiguo o lo bello que quedaba, recordar el pasado, ciertos edificios, descubrirla para un amigo que venía desde tan lejos a conocer Chile. Entre caminar y conocer nos tomábamos fotografías, nos reíamos mucho, compartíamos algunas frases en alemán. Fabián andaba solo como un viajero, a cada rato sentía hambre, así es que mejor le dije que viniera a mi casa a almorzar, para evitar tener que ir a cada rato a un restaurante.

El miércoles me levanté temprano, me sentía muy agotada, me puse a hacer aseo y preparar algunos detalles para el almuerzo, hice papas cocidas con mayonesa, carne y ensaladas, a la una del día fui a buscar a Fabián. Pasamos al supermercado, él compró vino y jugo para salir nuevamente. Llegamos a mi casa, conoció a mi padre, ambos fueron simpáticos, Fabián tenía una capacidad de adaptación increíble, pese a que no entendía todo, él comprendía o al menos eso intentaba. Luego de almorzar y ver Internet nos fuimos al centro para que Fabián conociera el Museo de Bellas Artes. A mí me agradaba mucho Fabián, me hacía reír, no sé si era su carácter combinado con el mío o qué, pero me parecía haber conocido a alguien que ya conocía, con una química excepcional.

Estuvimos en el museo, Fabián me decía que yo no debía hacer todo lo que él quisiera, debía decidir, yo tenía mis propios gustos, como tomar café y fumar cigarros, pero no sabía si él compartiría mis gustos, de modo que a ratos le pedía que nos sentáramos en un lugar para descansar y me diera tiempo de fumar. Luego de ir al museo fuimos al Cerro Santa Lucía, estuvimos mirando desde lo alto las superficies de los edificios como la Biblioteca Nacional y departamentos cercanos. A ratos Fabián escribía postales y me decía que necesitaba solucionar unos problemas en Internet, debía finalizar su postulación a una beca en Alemania, yo le dije que nos coordináramos, en alemán se dice igual esta palabra, así que a ratos nos entendíamos, además yo me tenía que juntar con una amiga y se lo quería presentar. Fabián me había mencionado que quería viajar a Valparaíso, yo podía ir con él, pero tenía que gestionar nuestra estadía con mi hermano, ni siquiera había pensado en esa posibilidad, me sentía cansada, agotada, con ganas de tener días para pensar, pero todo era tan rápido, tan intenso que no me detuve ni un minuto. Más tarde, mi amiga llegó a nuestro encuentro, Fabián comió algo y nosotras nos pusimos a beber cerveza.

Cuando Beatriz llegó a juntarse con nosotros yo pensé que Fabián se iría pronto. Imaginé que no hablaría mucho, que no se interesaría demasiado en nuestra conversación. Ocurrió todo lo contrario, él se mostraba muy interesado de entendernos y conocer nuestras vidas, lo que bebemos o cómo carreteamos, eso a mí me agradaba cada vez más.

Mientras hablábamos en medio de la cerveza, Beatriz nos dijo que por qué no íbamos juntos a Valparaíso. Fabián dijo que a él le gustaría mucho que eso ocurriera. A mí él antes ya me lo había insinuado, pero yo no decidía si ir o no. De un momento a otro decidí decir que si, la vida es ahora, solo tenía que llamar a mi hermano para que en Valparaíso nos recibiera en su casa y listo, no teníamos por qué tener algún problema.

Yo viajé a Mendoza por unos días, volví a Chile y seguí viajando, conociendo, en realidad si hubiese tenido más dinero me habría ido a cualquier parte con Fabián. Importa mucho la compañía, y sobre todo tener gustos o formas parecidas. El día que no nos vimos, tuve muchas cosas que hacer. Fui a la Feria del libro de la estación Mapocho, me junté con una amiga y estaba obstinada por terminar una fábula, tenía ansiedad de hacer cosas, una tras otras, no paraba y entre los preparativos de la mochila se me fue la tarde.


26.12.07

II Parte Un tour por Mendoza y Chile

Al otro día fui al Congreso, allí me encontré con colegas de acá. Me sorprende que los profesionales chilenos sean más amables en otras partes, ¿será porque nos sentimos solos?

Yo escribo esta historia porque me han pedido que lo haga, es para intentar resolver mi inconsistencia interna. Dudo que lo logre, escribir es algo muy raro, pero no quiero abusar del papel blanco...Ah, hay algo que en Argentina me llamó mucho la atención y no solo a mí, a una colega que se llama Inés, también le pareció curioso. Las hormigas de los patios de la Universidad de Cuyo, pudimos observar que las hormigas son el doble de grandes que las hormigas de acá. El profesor Rosa debe saber la razón del tamaño de las hormigas de Mendoza de los patios de la Universidad de Cuyo.

Ya en la residencial le pregunté a la señora que me atendió si podía ver televisión en el holl, ella dijo que si. Mi interés no era ver televisión, presté atención un rato, estaban dando una teleserie en donde los actores eran jóvenes, casi adolescentes, gritaban mucho, la teleserie se llamaba Montecristo, dejé de prestar atención, me puse a mirar por la ventana hacia la calle. Pasaban los autos, yo veía las patentes, son al revés de acá, me refiero a los colores, la gente pasaba, yo me veía como una extranjera que veía esa circunstancia desde lo amable, creo que esa sensación es muy común cuando uno viaja, estar en un lugar desconocido provoca ver los días con más expectación que lo habitual. Yo seguía en la divagación de mis pensamientos, de repente llegó un grupo de personas al holl, ellos pertenecían al coro de ópera, esperaban al maestro para tener una clase de canto, preparaban una presentación, pero faltaban algunos integrantes. De repente comenzamos a cruzar palabras, me invitaron un café frente a la plaza, yo busqué mi cartera y me fui con ellos.

Esas situaciones son las que más me gustan. Me encanta conocer gente, sobre todo ese tipo de conexiones que no tienen por que ser, sin interés de por medio. Nos escuchamos, nos reímos, me dijeron que entre Argentina y Chile hay una gran hermandad. Luego nos despedimos y yo agradecí su invitación.

El resto de los días fueron volar sobre el piso, conociendo, bebiendo mucha agua mineral, mirando desde la visión más real que pudiera. Descubrí una ciudad dañada por la economía, pero rica en vida social. Mucha gente en la calle, algunos bailaban en las esquinas, muchos turistas y los argentinos trabajando para cumplir con la demanda diaria.

Unas amigas colegas me invitaron a alojar a un departamento, yo acepté de inmediato, Me quedé tres días en la Casa del maestro y el sábado por la mañana me cambié con ellas. Hablamos de todo un poco, hablamos sobre la profesión, la brecha tecnológica, social y económica que hace que aunque hablemos el mismo idioma tiremos el buque hacia distintos puertos. Entre comentarios de la jornada y otros varios, el día sábado salimos a caminar, fuimos a librerías, restaurantes, anduvimos mucho en taxi, caminamos por plazas y ferias de artesanía. Otras colegas me invitaron a una excursión. Acepté, me junté con ellas en la calle San Martin. La salida fue algo inesperado para mí. Recorrimos la ciudad en un bus para turistas, había personas de distintos lugares, en su mayoría argentinos, chilenos y brasileros. No recuerdo los nombres específicos de los lugares que visitamos, mi cabeza al parecer ya venía mal, pero escuché algunas cosas, aunque debo reconocer que no me acuerdo de nombres. Mendoza es una ciudad construida y pensada para personas, no es un azar. Es antisísmica, no posee grandes edificios. Las calles están distribuidas como el Tablero de Damero, y hay manzanas, parques y muchas plazas, creadas especialmente para que la gente visite y se reúna en estos lugares a modo de descanso o reuniones sociales, comidas, fiestas típicas, entre otras festividades de la ciudad.

Los árboles son gigantes, hay un sistema de acequias, el agua llega desde la cordillera, ¡qué sorprendente! Bajo las cunetas, existen unas especies de pasillos que hacen que el agua llegue directamente desde la cordillera, así los árboles están siempre regados y se evita que alguien tenga que hacer esta labor.

Hay una ciudad antigua de Mendoza y la otra es la nueva. Poseen barrios caros y otros más comunes. También visité varias iglesias y la excursión terminó con una visita a una Fábrica de chocolate, la cual me favoreció mucho porque pude comprar directamente los chocolates y alfajores para mi familia. Luego me despedí de mi dos colegas y me reencontré con mis amigas de departamento, la última noche en Mendoza decidimos ir a comer una parrillada al estilo de ellos, nos recomendaron Don Arturito, nos costó mucho llegar al lugar, estábamos perdidas, pero logramos dar con el restaurante. Cuando llegamos había un olor tremendo, entre aceite y carne, muy fuerte, y la gente comía en exceso, habían dos gordos que me impresionaron comían como si el mundo fuera a acabar, eso me quitó el apetito, casi preferí ensaladas, papas con verduras y la carne, en realidad picotié un poco, mis compañeras de cena también comieron poco, no es nuestra costumbre comer con tanto aceite, hay familias que gustan de comer así, pero en nuestro caso, no se usa comer tanto y con tanto aliño. Luego de comer nos marchamos, tomamos un taxi y nos fuimos directo a la casa con un dolor de pies horrible, la noche estaba cálida, sería ideal seguir en la calle, pero era tal el cansancio y el dolor de pies que ninguna de nosotras pensó en una farra mayor.

El resto fue conversar y hablar del futuro, ordenar la mochila, ver TV cable, películas y videos musicales, pensar en conocer Buenos Aires y otras ciudades más lejanas. Luego dormimos profundamente, sin recordar sueños ni interrupciones nocturnas.

19.12.07


Un tour por Mendoza y Chile

Yo hace rato que sentía que iba a reventar. En realidad, interiormente guardo y guardo momentos, gestos de otros, vivencias y eso de alguna forma me hacía sentir que yo no era fuerte, podía ser valiente para algunas cosas, pero fuerza no tenía, me sentía cada día más vulnerable. Pese a esto, tuve la intención de viajar.

Intenté cruzar la cordillera para conocer Mendoza. En invierno no logré viajar, la nieve impidió que atravesara el paso Los Libertadores, tuve que devolverme con la mochila, con el pasaje, con los pesos, eso no me agradó nada, pero sabía que podría volver a intentarlo. Pasaron unas semanas o meses, no me acuerdo y me contaron de un Congreso para Bibliotecarios que se realizaría en la Universidad de Cuyo. Inmediatamente decidí ir. Volví a preparar todo, compré el pasaje y mi padre, extrañamente, se ofreció para ir a dejarme al Terminal.

El viaje comenzó y yo me sentía muy feliz, contenta. Estaba sola, a ratos leía, luego tomé desayuno, más tarde me dediqué a mirar la nieve. Cruzar me fue agradable, tenía que tener mil ojos, porque sabía que viajar sola no es muy común, menos siendo mujer.

Cuando llegué no sabía donde ir. Tenía un billete de cien pesos, era mucha plata como para pagar un taxi, tuve que entrar a un negocio. Allí vi a las primeras argentinas, conversando de cualquier cosa trivial. Lo que menos importaba era mi presencia, elegí con calma una polera negra, remera para ellos, la cual me gustó mucho, salí con muchos billetes y centavos en mi bolsillo. Así pude tomar un auto. Todo era desconocido para mí, tomar un auto, ver gitanos, vi a un tipo con dientes de oro, eso ya no es tan habitual, quizás cuando muera alguien lo va a visitar.

Le pedí al taxista que me llevara al hotel Galicia, ubicado en la calle San Juan con Allé, al frente hay una plaza que se llama Pellegrini, algo así recuerdo.

El calor era infernal, mi mochila pesaba y cuando llegué al hotel, éste estaba lleno, pregunté alguna nueva indicación y una señora me envió a la Casa del maestro.

Podría haber coordinado mi estadía de una forma más estructurada, pero no es mi estilo, no me importa lo seguro. La Casa del maestro era una especie de residencial, en donde habían distintas actividades, como ópera, y también Yoga o algo oriental, masajistas, no sé, algo así. Me alojé allí y busqué mi habitación, tomé un par de cosas y salí a la calle, pregunté por donde ir al centro, lo que me proponía se me hacía fácil, caminé buscando lo que me agrada, llegué a los kioscos y pedí una revista que me gusta mucho, “Ñ”, es una revista literaria, de muy bajo costo, y eso para mí era buenísimo, compré tres, me fui a tomar un jugo de naranja y leí durante tres horas.

Pasadas las horas, me dispuse a caminar, di vueltas por las principales calles del centro, conversé con algunas personas, siempre he tenido facilidad para hablar con desconocidos, había un calor increíble, seco, pero la gente andaba en la calle, Mendoza es una ciudad bulliciosa, algo así como todos contra todos, pero sin violencia.


24.11.07

La tregua. Una historia de amor entre dos personas disímiles



Es evidente que Dios me concedió un destino oscuro. NI siquiera cruel. Simplemente oscuro. Es evidente que me concedió una tregua. Al principio, me resistí a creer que eso pudiera ser la felicidad. Me resistí con todas mis fuerzas, después me di por vencido y lo creí. Pero no era la felicidad, era sólo una tregua. Ahora estoy otra vez metido en mi destino. Y es más oscuro que antes, mucho más. p. 170





La tregua es un libro simple, breve, accesible para cualquier persona, el contexto de la obra se sitúa en Montevideo entre enero y mayo de 1959, su ambiente físico se desarrolla entre casas y lugares de trabajo, ciertos parques y espacios públicos.

Mario Benedetti, su autor, nos relata la historia de dos personas diferentes que se conocen y se enamoran. La diferencia, entre estas dos personas, radica en que Martín es mayor, en edad, que Laura. Este hecho provoca en él un prejuicio en relación a vivir este amor, ya que no se considera de una edad adecuada para corresponder a Laura.

La vida del protagonista es un conflicto, una vida sin sabores, ni matices, sumido en la cotidianeidad del trabajo y la casa. Él es viudo, cuida a sus tres hijos, cada uno de ellos vive a su manera, para Martín todo es monótono.

En su trabajo conoce a Laura Avallaneda, mujer joven y con mucha paz, pero Martín no quiere casarse con ella por su extrema diferencia de edad. Pasa el tiempo, se van a vivir juntos a un departamento, viven felices su relación, pero ocurre un evento que marca la vida de ambos.

¿Quién no se ha encontrado en una situación similar? ¿Puede una persona mayor, ya sea viudo o separado, encontrar una nueva pareja y vivir una relación amorosa? ¿Cuáles son las mayores dificultades que se presentan al vivir una relación de amor con una notable diferencia de edad?

En ciertos pasajes del libro, Martín se observa en el espejo y ve su cuerpo más viejo, la calvicie, sus arrugas y su falta de flexibilidad física, piensa en ello y contempla el cuerpo de Laura, pleno de juventud y vigor, en donde faltan décadas para que recién el tiempo asome huellas de vejez.

Para los lectores, ¿qué tan ciertas son estas observaciones de Martín? Quizás sería más simple dejar los prejuicios y vivir el amor de una forma más espontánea, pero ¿será tan fácil olvidar la apariencia? Dejo la inquietud, ya sea para hombres y mujeres que hayan vivido o vivan una situación parecida a ésta.

Dejo la invitación abierta para leer este interesante libro, y a quienes ya lo hayan leído, pueden hacer comentarios según sus percepciones o sus vivencias personales.

Por: Silvia Martínez Iglesias

6.11.07

Un mamotreto legible

El mundo según Garp en el mundo de John Irving

Por: Silvia Martínez Iglesias

“En este mundo de cochina mentalidad” escribió Jenny, “eres la esposa de alguien o la puta de alguien”…o vas camino de convertirte en una de las dos cosas”. Esta frase proyectaba un aura sobre su autobiografía, aura que unía las partes inconexas de la historia de su vida, a la manera que la niebla envuelve un pasaje desigual, a la manera en que el calor penetra en una laberíntica casa hasta sus últimos rincones. Esta frase inspiró otras, similares, Y Jenny las entretejió como su hubiera aplicado un ribete de brillantes colores a un tapiz tejido sin diseño previo. P.139

Este autor norteamericano, escribió un tremendo libro titulado El mundo según Garp, el cual relata la historia de Garp, quien es hijo de una mujer bastante especial; Jenny Field. Ella era enfermera y dedicó gran parte de su vida a trabajar y ahorrar dinero para su vejez. Mientras tanto Garp crece, se vuelve un jovencito tranquilo y Jenny, una mujer muy preocupada de que hacer y como lograr un futuro para su hijo, logra una estabilidad económica y juntos se van a viajar por las más principales ciudades de Europa.

Garp decide ser escritor, su madre, ferviente lectora, también piensa que escribir es una buena actividad para ocupar el tiempo, extrañamente escribe una obra que trata el tema de las mujeres, el sexo y la relación que se vive con los hombres. Una vez editada la obra, obtiene record de ventas, ya que muchas mujeres ultrajadas, separadas, lesbianas se sienten identificadas con las palabras de Jenny y vuelven a la escritora una famosa artista, seguida por miles de mujeres que la ven como una líder.

Garp, quien gustaba del deporte y las prostitutas, escribe otra obra, de menos renombre, pero no de menor mérito. No logra el éxito que esperaba, pero consigue publicar y comenzar su carrera literaria.

Irving presenta en este libro un mundo muy amplio, con bellos detalles en relación a la vida en el viejo continente, historias entrelazadas, matrimonio, hijos, trabajo, él logra combinar la vida misma con hechos inesperados para el lector, lo cual le da al libro un contenido real, con mucho por contar, con muchas páginas para leer y descubrir en Irving, un escritor de talento y de gran imaginación, capaz de mezclar la vida tal cual la conocemos y vivimos, con su rutina y sus días no lineales, y también es capaz de relatar episodios fortuitos, fatales, que dan un cambio a la vida de los personajes.

Cada personaje de este libro va creciendo, viviendo y cambiando. Los tiempos en las vidas de las personas no son controlables, hay momentos de equilibrio y otros de caos, de complejidad entre las relaciones humanas, de problemas conyugales, de noticias inesperadas. Irving logra crear un libro muy completo, de gran psicología, de una trama continua, en donde el lector no se pierde desde su comienzo hasta el final.

Este es un excelente libro, puede sonar reiterativos mis halagos, pero los mundos de los personajes son muy especiales, sobre todo Jenny, una mujer clara y práctica, de decisiones y opiniones fijas. Garp, por su parte, es un personaje excepcional, con una particular forma de ver la vida y vivirla. Esta es una historia que muestra las vidas de personas comunes y corrientes que viven y armas sus días, de acuerdo a los avatares que se presentan de un minuto a otro. Me encantó El mundo según Garp.

Existen otros títulos de este autor;

La epopeya del bebedor de agua, 1974

Doble pareja, 1974

El hotel new Hampshire, 1981

Príncipes de Maine, reyes de Nueva Inglaterra, 1985

Una oración por Owen, 1988

Libertad para los osos, 1968

Un hijo del circo, 1994

Una mujer difícil, 1998

Mis líos con el cine, 1999

La cuarta mano, 2001

La novia imaginaria, 1996

Hasta que te encuentre, 2005

John Irving, cuyo verdadero nombre es John Wallace Blunt, nació el 2 de marzo de 1942 en Exeter, (New Hampshire), Estados Unidos.

Estudió literatura inglesa, luego a finales de la década del sesenta comenzó a escribir novelas, las cuales tuvieron una amplia recepción del público norteamericano. Muchas de ellas han sido llevadas al cine.

Para escribir este artículo:

http://www.alohacriticon.com/viajeliterario/article1616.html

Más apuntes personales...

16.10.07

Nada menos que la vanguardia

Juan Luis Martínez: un poeta silencioso
Por: Silvia Martínez Iglesias
No pretendo nada. Nada de nada. Pretendo tan poco de todo en verdad. En mi primera juventud fui un sujeto bastante rebelde, y llevé mi vida hasta los márgenes sociales. Buscaba algo que ni siquiera sabía bien que era y la poesía me mostró otra vida que me permite la aventura en el plano verbal y la transgresión de los códigos en ese plano. Palabras de Juan Luis Martínez.
Juan Luis Martínez nació en el año 1942 en Valparaíso y falleció el 29 de marzo de 1993. El artista trabajó en una especie de taller personal, que incluía una enorme biblioteca, en donde encontrar más que buscar sería la aplicación más inconveniente para el propósito de indagaciones analíticas en su obra.
El poeta ha pasado a la historia de la literatura chilena por haber fusionado su personal búsqueda de expresión lingüística con un innovador uso de la diagramación y con la utilización de recursos –dibujos, objetos, fotografías y collages- propios de las artes visuales.
“En mi primera juventud fui un sujeto rebelde, y llevé mi vida hasta los márgenes sociales. Buscaba algo que ni siquiera sabía bien qué era y le poesía me mostró otra vida que me permite la aventura en el plano verbal y la transgresión de los códigos de ese plano.” Palabras del autor.
Las obras del poeta Vicente Huidobro y Lewis Carroll fueron sus lecturas más cercanas. Martínez, en su obra ideó collages de funcionamientos disparatados, como un perro de madera con ruedas y cajas que simulan tecnologías risibles, golillas que se desplazan, bolas de colores que buscan ineficazmente el movimiento perpetuo.
Hugo Rivera, artista visual graduado en la Escuela de Bellas Artes de Viña del Mar, pasó a ser Jefe de Carrera de Pedagogía en Artes Plásticas desde su fundación hasta septiembre de 1973. En ese contexto epocal se convierte en depositario de la fraternal amistad de Juan Luis Martínez.
Otros intelectuales como Juan Cameron dan testimonio sobre el periodo en que conocieron al artista, en lo que él mismo llama “prehistoria literaria”, a fines de los sesenta, en reuniones callejeras a las que acudía con hojas sueltas en las que se burlaba de ciertas creaciones ultra intelectualizadas. Eran los años irreverentes, Cameron lo evoca así: “Juan Luis fue una figura en Viña del Mar. El joven rebelde que burlaba a la policía en motoneta o gustaba de trenzarse a bofetadas con los capos mafiosos de Valparaíso, pronto pasó a ser un respetable intelectual. Muchas son las anécdotas en torno a esa época; y ellas forman parte hoy de otro mito, apenas conocido por quines fuimos sus cercanos. El resto es pura literatura o literatura pura”.
En 1971 se casó con Eliana Rodríguez y tuvo dos hijos. Martínez gozó de un ocio duchampiano sin el cual se vuelven incomprensibles sus trabajos. Ocho años invirtió en La nueva novela y dieciséis en el libro en el que aún trabajaba al momento de morir. El poeta fue la antítesis del hombre exitista. Quienes lo visitaban, cuentan que era común encontrarlo mirando por la ventana del living hacia el vacío de la calle. Era muy tranquilo Juan Luis.
“Soy un poeta apocalíptico. Creo en el fin de una época. Se perdió la imagen sólida del mundo. Los conocimientos acumulados solo han servido para la confusión. Nuestra confianza en el lenguaje también se ha perdido. ¡Cosa terrible! Ahora tenemos que informarnos para hablar.” Le dijo a la periodista María Ester Roblero.
Entrar por la ventana a una obra implica sumergirse en un caleidoscopio de hojas blancas, negras, transparentes, secantes, con anzuelos perforados, impresos al revés y al derecho con instrucciones, notas y referencias, entre otras. Y en Juan Luis, que ya sabe que no hay originalidad, trabaja el libro con retazos, recortes, collage, citas, entre tantos símbolos recopilados por el autor.
En su vida, apareció un tiempo de enclaustramiento. Una soledad que mayormente fue motivada por el deterioro de su salud. La mayor de sus dos hijas, Alita Martínez, atribuye el aislamiento de esta última etapa a una opción vinculada con el sentido de su obra. “Le gustaba el anonimato no para forjar un mito a su alrededor, sino simplemente porque no necesitaba ser adorado, no era su propósito; su significado ante la vida era el agua que tomaba cada mañana al despertar, y luego un par de litros más durante el día. Él no quería fama, no la necesitaba para estar seguro de que lo que hacía era lo que más amaba”.
Su familia admite que la suma de su conocimiento y su carácter intimidaban a algunos, lo que redujo su círculo de amistades casi exclusivamente a un grupo de jóvenes con los que discutía largas y cansadoras jornadas. De vez en cuando, lo visitaban intelectuales extranjeros de renombre, como Félix Guattari, uno de los máximos exponentes de la antipsiquiatría. La conversación que tuvieron en Villa Alemana el 19 de mayo de 1991 fue reproducida en el libro El devenir de la subjetividad, de Féliz Guattari y en la revista “Matadero”, julio – agosto, 2000.
Alita Martínez confidencia que su padre tenía la sensibilidad que proviene del sonar de los murciélagos. Vibraba en una realidad a mayor velocidad que el resto. Era lo que en nuestra concepción del lenguaje llamaríamos un visionario. Así fue como un domingo por la noche, luego de tomar su último vaso de agua decidió que ya era el tiempo de partir, dejando como legado una inquietante obra y un misterioso libro sin publicar.
“Era un hombre carismático, genial. Cuando una vive durante 23 años con alguien sigue sintiendo hasta su respiración, te empapas de su personalidad y te das cuenta de la impresión que causaba en la gente”, afirma Eliana Rodríguez, viuda de Juan Luis Martínez. Se queja, sin embargo de que a más de una década de su muerte, haya más trabajos dedicados a su obra en el extranjero que en su propio país, y advierte que todas las iniciativas para mantener su recuerdo las han promovido ella y algunos poetas jóvenes sin ninguna ayuda de las autoridades. Situación que reproduce lo que sucedió mientras vivía. Fundación Andes, recuerda, fue la única institución que le prestó apoyo, concediéndole una beca recreación en 1991.
Los restos del poeta descansan en el cementerio Nº 2 de Valparaíso. Cerro Cárcel. V región.
Bibliografía
Del autor
La nueva novela 1977
Obra que utiliza como soporte el collage. Durante años fue preparando sus collages, que son la prolongación de La nueva novela. Uno de aquellos “trabajos visuales” se titula Campo de cerezas 1975, donde aparece el rostro adolescente de Rimbaud. Otro se llama Vitrina para el poeta Raymond Queneau, del mismo año. Martínez no es ajeno a esta situación y en no pocas de sus obras se manifiesta la presencia de otros vates como él.
En esta obra existe una presencia de Lewis Carroll y su Alicia en el país de las maravillas, juegos de lógica y páginas extrañas, como transparencias y combinaciones de paradigmas que hacen que el lector observe la obra desde muchos vértices.
La poesía chilena 1978
Este libro fue publicado en un momento de fuertes restricciones en la lectura política de nuestro país. La presencia de la serie de banderas chilenas entre las páginas de este libro produjo algunas inquietudes en relación a la ambigua oscuridad del gesto.
La obra ha sobrevivido al paso de los años. Es fascinante el modo como Juan Luis Martínez logra unir en el aire sus filiaciones culturales y a la vez dejar huella de asuntos bastantes inefables.
Poemas del otro 2003. Sustancioso conjunto de versos. El volumen también incluye poemas de Martínez publicados en diversas revistas y varias entrevistas realizadas al escritor. En Poemas del otro, el autor ofrece cuestionamientos de índole existencial, arrebatos eróticos, reflexiones sobre el dilema de la creación literaria, meditaciones acerca de la naturaleza del amor e indagaciones a partir del tema de la identidad, plasmados en versos inquietantes. El libro Poemas del otro, apareció en la conmemoración de los diez años de la muerte de Juan Luis Martínez, es el primer libro de una colección que la Universidad Diego Portales dedicará a la difusión de grandes autores de la literatura nacional.
Para escribir este artículo
Merino, Roberto. (Juan Luis Martínez) Juegos de la lógica. Revista de libros El Mercurio Nº 483, sábado 8 de agosto de 1998. P. 4 -5.
Nordenflycht Concha, José de El gran solipsismo. Puntángeles: Universidad de Playa Ancha; Valparaíso, 2001. 124 p.
Véjar, Francisco. Arte y poesía: Caleidoscopio encantado. Revista de Libros El Mercurio Nº 668, sábado 23 de febrero de 2002. P. 4 -5.
Castillo, Rodrigo. Publican poemas inéditos del mítico Juan Luis Martínez. Las Últimas noticias. Miércoles 10 de septiembre de 2003.
Guerrero, Pedro Pablo. Mito póstumo: Una figura que crece con los años. Revista de libros El Mercurio. Nº 725, sábado 29 de marzo de 2005. P. 6 -7.
Valente, Ignacio. Buena poesía a secas: Juan Luis Martínez contra el olvido. Revista de libros El Mercurio. Nº 725, sábado 29 de marzo de 2005. P. 7.
Textos
Érase una vez la realidad
con sus ovejas de lana real
la hija del rey pasaba por allá
y las ovejas balan Dios qué bella está
la re la re la realidad
En el trono había una vez,
y se aburría, un viejo rey
que por la noche perdía su manto
y por reina le pusieron al lado
a la re a la re a la realidad
Mi nombre, mi rostro, todo aquello que no me pertenece
lo doy como forraje al público insaciable
la verdad la comparto con los míos.
Por: Silvia Martínez Iglesias

15.10.07

Y otro más...

Oscar Hahn nació en Iquique en el año 1938. Este poeta es un hombre alto, de armoniosa presencia, introvertido y serio. En el ámbito profesional, estudió Literatura en la Universidad de Chile, luego es profesor de Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Iowa, USA. En 1985, Enrique Lihn y Pedro Lastra publicaron Asedios, compilación de diversos estudios sobre su poesía. Alrededor de diez tesis doctorales se han ocupado de su obra. Oscar Hahn es uno de los poetas chilenos más antologados internacionalmente.
Sus versos poseen una cotidianeidad especial entre las sábanas, las toallas, hilos y objetos pertenecientes a la vida de cualquiera. Leer a este sensible poeta provoca enamorarse de nuevo y esto puede ser en el metro, en un motel, en la calle, en una esquina, en el bus o en la cama, en la cocina, en el living o en el jardín, por ejemplo. Su poesía llama lo erótico, lo sensual y amoroso del amor. Y eso agrada mucho, porque hace falta amor, lo que más hace falta es amor.
Hace un par de años, el poeta se presentó en la Sociedad de Escritores de Chile, en un encuentro realizado especialmente para comentar su obra y conocer más al poeta. Recuerdo que apareció muy sencillo, silencioso, muy observador del público presente. Al momento que comenzó a hablar se relacionó con los lectores de una forma empática, lo cual vuelve a lucir su sencillez y entrega dentro de su obra y la vuelta y revuelta de su versos entre muchos lectores de Chile. Hubo una situación que la recuerdo, porque un lector le habló al poeta y le señaló, más o menos en estas palabras:
- A mí me ocurrió algo con uno de sus poemas del libro Mal de amor, en el metro leí un poema, yo estaba sentado, luego me puse de pie y el poema ya no me gustó. – Curiosa anécdota. Aparte a esto y finalizada la reunión, uno como público se podía acercar a él, y ni un problema, incluso le pedí que me firmara unos de sus poemas en un papel negro, libre de ácido y él observó esto, yo quería regalárselo, pero él, prefirió darme su autógrafo. Gracias, le dije.
Bibliografía
Arte de morir, 1977
Mal de amor 1981
Imágenes Nucleares, 1983
Flor de enamorados, 1987
Tratados de sortilegios, 1992
Versos robados, 1995
Poemas destacados
Hilo
He perdido el hilo de mi pensamiento
se me ha enredado en el cuello
y cada vez que trato de pensar
el hilo se estira y me aprieta la garganta
lo mejor es dejar la mente en blanco
y no pensar en nada sobre todo en ti
a ver si el hilo se afloja y puedo respirar tranquilo
pero no pensar en nada sobre todo en ti
es el hilo blanco de las misma madeja
hilo negro que aprieta o hilo blanco que se escurre
los dos me dejan marcas en el cuello
Fantasmas en forma de toalla
Sales de la ducha chorreando agua
y te secas el cuerpo con mi piel de toalla
Y hay algo que te empuja a frotarte y frotarte
entre los muslos húmedos
entras en un terrible frenesí
en una locura parecida a la muerte
hasta que otra humedad más densa que el agua
te empapa la carne con su miel pegajosa
y tú aprietas las piernas y gimes y gritas
y yo te lamo entera con mi lengua de hilo.

7.9.07

Otro nuevo artículo

Ángeles Mastretta: Una mujer que escribe sobre mujeres
Por: Silvia Martínez Iglesias

Mastretta es una escritora que en sus novelas, cuentos u obras destaca a la mujer. Ella refleja la vida de mujeres casadas con hombres de buen ingreso económico, pero que aún teniendo todo tipo de comodidades no son felices. Estas mujeres, con una vida solvente pero rutinaria, buscan cumplir sueños y anhelos que con sus parejas no pueden cumplir.
Ángeles Mastretta nació en la ciudad de Puebla el 9 de octubre de 1949. En Puebla Mastretta realizó sus estudios pre- universitarios hasta que en 1971 se mudó a Ciudad de México, después del fallecimiento de su padre Carlos Mastretta, quien tuvo una fuerte influencia en la escritora.
En el Distrito Federal, Ángeles Mastretta estudió periodismo en la facultad de Ciencias Políticas y sociales de la UNAM de donde recibió su título en Comunicaciones y posteriormente colaboró en periódicos y revistas como Excélsior, Unomásuno, La Jornada y Proceso. El periódico vespertino Ovaciones, donde tenía una columna llamada “Del absurdo cotidiano”, fue uno de los diarios donde inició su carrera periodística. En Ovaciones, ella señala que “escribía de todo: de política, de mujeres, de niños, de lo que veía, de lo que sentía, de literatura, de cultura, de guerra, y de lo que veía todos los días”.
En 1974 Mastretta recibió una beca del Centro Mexicano de Escritores para participar en un taller literario al lado de escritores como Juan Rulfo y Salvador Elizondo. Más tarde, de 1975 a 1977, Mastretta fue directora de Difusión Cultural de la ENEP – Acatlán y de 1978 a 1982 del Museo del Chopo. En 1988 Mastretta participó, en el programa de televisión “La almohada”, dedicado a charlas y entrevistas. La escritora también es miembro del Consejo Editorial de la revista NEXOS de la cual su esposo, el escritor Héctor Aguilar Camín, fue director de 1983 a 1995.
La obra literaria de ella destaca, una sucesiva contextualización del pensamiento mexicano de la década del setenta y ochenta. Se entiende que la idiosincrasia mexicana es conservadora, la mujer debe cumplir un rol matriarcal, es decir nace para casarse y tener una familia par atender al marido y los hijos. Es aquí en donde Ángeles Mastretta se detiene a escribir y retratar a estas mujeres que viven el matrimonio con una cotidianeidad monótona, muchas de ellas intentan realizar sus sueños, pero pocas lo logran porque no se atreven a romper la norma o ha ser la excepción de un grupo de mujeres que piensa distinto. La obra de esta escritora refleja el mundo femenino, nos muestra sus amoríos, sus problemas conyugales y tantas historias que a través de sus páginas y su forma de contar esa realidad sumerge a los lectores en el mundo privado de mujeres que sueñan, anhelan vivencias, emociones y amores secretos. Mastretta posee una prosa muy atrayente, con mundos disímiles y complejos, sus cuentos son femeninos y la mujer aparece como el centro de su obra, por ello la describo como una escritora que escribe sobre mujeres y para ellas, cualquiera puede sentirse reflejada a través de sus letras.
Premios
Recibió el Premio Mazatlán en 1985 por su primera novela Arráncame la vida, la cual ha sido traducida al italiano, al inglés, al alemán, al francés y al holandés.
En 1997 recibió el Premio Rómulo Gallegos por Mal de amores 1996, su segunda novela y cuarto libro. Esta es la primera vez, en la historia del premio, que ha sido otorgado a una mujer. Anteriormente lo han obtenido escritores como Fernando del Paso, Javier Marías, Carlos Fuentes y Mario Vargas Llosa, entre otros.
Su obra
Arráncame la vida. 1985 Esta es la primera novela de Ángeles Mastretta, aquí cuenta la historia de Catalina. Ella era esposa del General Andrés Ascensio, candidato a gobernador del estado de Puebla.
Mujeres de ojos grandes 1990 En esta obra las mujeres son dedicadas a la familia, se muestra el matrimonio y el rol de la institución.
Puerto libre 1993
Mal de amores 1996
El mundo iluminado 1998
Ninguna eternidad como la mía 1999
Para escribir este artículo:
Coria-Sánchez, Carlos M. La mujer y su obra. [En línea] Clemson University [Citado Mayo 17, 2007]. Disponible en Internet: http://www.ensayistas.org/filosofos/mexico/mastretta/introd.htm
Texto
Si se pudiera juntar toda la creatividad y la energía que las mujeres han puesto en la cocina para emplearla, por ejemplo, en conquistar el espacio, hace tiempo que podríamos pasar los fines de semana en Marte. Pero qué imprecisa y cuánto hubiera sido la vida si le quitáramos el tiempo que han pasado las mujeres en la cocina. Tanto han cocinado las mujeres que no siempre estoy segura de que fue primero, si el instinto feminista o el culinario. Puerto libre. Pág. 89 – 90.

Lin Yutang; un escritor chino leído en Occidente

El filólogo y escritor Lin Yutang (1875 – 1976). Nació en Changzhou, China. En sus años de estudiante fue un fanático lector de la antigua literatura de su país. Más tarde estudió en Harvard, Jena y Leizpig .Luego en 1932 funda una revista satírica titulada; Luen – yu, con la cual obtuvo gran éxito.
Es uno de los pocos escritores contemporáneos que han conservado la antigua concepción taoísta de la vida, de allí su frase: “El hombre moderno toma la vida muy en serio, porque el mundo está lleno de inquietudes...” Solamente una filosofía alegre es una filosofía profunda; Yutang, con sus arraigados pensamientos permite dar a conocer las tradiciones de China y su legendaria historia.
¿Puede un escritor ser un hombre que se distingue entre las naciones, ya sea de Occidente u Oriente? Por su puesto que si, y en eso, no solo influye el escritor, sino que también las editoriales, las personas que gestionan la publicación de los libros y los lectores. Además, la literatura es la memoria colectiva de los pueblos, y estos muestran circunstancias políticas, cambios económicos, entre otros momentos que ayudan a conocer desde la lejanía los sucesos que vive un país
.
Muchos otros han escrito ensayos sobre su obra. Da la impresión que para Lin Yutang fue difícil ser escritor en su propia tierra. Quizás de allí provienen los títulos de su obra literaria;
Mi patria y mi pueblo, ensayo 1935
La importancia de vivir, 1937
Amor e ironía 1941
Entre lágrimas y risas, 1943
La familia del barrio chino
Con lanzas por almohada, a la espera del alba, 1944
Sabiduría de China y la India
La viuda, la monja, la cortesana
Barba rizada
La emperatriz Wu 1957
El portón rojo
La oportunidad de Eurídice
Una hoja en la tormenta
Momento de Pekín, novela
Teoría China del arte 1968
La sabiduría de Laotsé 1974
La familia del barrio chino Editorial Andrés Bello
En esta historia Lin Yutang aborda el tema de los inmigrantes. Relata la vida de una familia cantonesa que se traslada a Nueva York en la década del treinta. Su historia permite seguir el proceso de adaptación por parte de una familia modesta que busca nuevas oportunidades de trabajo. Esta novela muestra a la familia Fong de una forma amena y sencilla. El lector puede descubrir aspectos curiosos y simples del alma china. Además, entre el trabajo y el sacrificio que vivieron los Fong por vivir dejan huellas de momentos políticos decisivos para Europa. Imposible sería pensar que esta familia logró alejarse por completo de las secuelas de la guerra.
Fragmentos del libro
“A su alrededor vivían checos, griegos, italianos, judíos, alemanes, austriacos. Él no comprendía las altaneras soberanías de las naciones. Todos aquellos eran hombres preocupados por ganar el sustento para sus familias. Más por necesidad que por convicción. Los chinos habían aprendido desde los tiempos manchúes que todos los hijos de China que estaban en el extranjero debían cuidar de ellos mismos, casi tanto como si viajaran con pasaporte Nansen”. P 23.
Laotsé dice: “Cuando un niño nace, es suave y flexible, cuando un hombre muere, su cuerpo está rígido. Y no sólo su cuerpo, sino su espíritu se torna rígido también al madurar en edad. La naturaleza no quiere eso. Porque hasta cuando un niño crece y madura se vuelve apto para ciertas cosas, pero al volverse apto para ciertas cosas se torna inepto para otras”. P 322
Por: Silvia Martínez iglesias

15.5.07

Estos hallazgos me agradan mucho, quien ubica a Rider Haggard?


Hace unas semanas me junté con Felipe San Martin para comer algo y conversar, hablamos largamente sobre estos últimos mese y lo mucho o lo poco que nos había pasado. Como siempre yo comencé a hablar de libros y él me dijo: ¿Por qué no escribes sobre la influencia de los libros en tu vida? Encontré muy buena la idea, así que con esta carilla pretendo hablar de mi pasión; los libros.

La influencia de los libros en mi vida
Ya no me doy cuenta cuando un libro termina...es como si todos estuvieran unidos.
Leer para mí es algo primordial en mi vida, lo hago desde mi adolescencia. En mi vida cotidiana leo y leo y a veces siento que llego a lo mismo, solo que con más información, como un perro que se muerde la cola, un algo circular como el mundo.
Leer es parecido a escuchar la voz de alguien que me cuenta algo, es similar a escuchar a un amigo, pero este amigo, escritor o poeta, puede estar vivo, muerto, tener otra nacionalidad o puede también ser un narrador disfrazado en algo como animales, objetos, entre tantas otras posibilidades.
Hace un tiempo leo a Rubén Darío, Azul es un libro bastante completo y me encuentro con la sorpresa de que este autor conoció o supo de la existencia del escritor Rider Haggard ya que en su libro me encontré con el siguiente fragmento: “En ocasiones digiérase aquel artista un teósofo que veía en la amada mujer algo supremo y extrahumano como la Ayesha de Rider Haggard”. Pág. 126 Este escritor inglés (Rider Haggard) escribió un libro titulado Ella, en donde la protagonista se llama Hiya, ella era la reina de Amahagger, era una bella mujer de cabello negro, ojos grandes y oscuros, tez rosada, radiante fisonomía a la cual también llamaban Ayesha. Esa es la maravilla de la lectura, uno descubre que un autor está ligado a otro y crea lazos que provocan que la concepción del mundo para el lector aumente.
La literatura transgrede el espacio del tiempo. En Azul, el cuento titulado La muerte de la emperatriz de la China, Rubén Darío compara la belleza de Ayesha con Suzette, esposa del escultor, Recadero. Estas notas son las que me encantan descubrir a través de los libros.
S.M.I.

El 9 de Pájaro verde, en la revista 7


Este fue mi aporte, recomiendo ver el sitio y comprar la revista 7 www.elpajaroverde.cl

27.3.07

Lo simple que encuentro en los libros

-No, no es verdad. Es igual, Gaviero, todo es igual. La vida es como estas agua del río que todo lo acaban nivelando, lo que traen y lo que dejan, hasta llegar al mar. La corriente es siempre la misma. Todo es lo mismo.

Nada pudo o quiso agregar a las palabras de la ciega. Se parecían demasiado a las que repetía, para así desde hacía años. El viaje hasta el páramo había servido, además para confirmarlo en sus certezas y devolverle la indiferencia, vieja conocida que solía salvarlo de padecer descalabros mayores y soldaba, con infalible eficacia, las grietas por donde, en ocasiones, sentía que se le pudiera escapar el alma. Era una indiferencia muy peculiar, gemela a la que le predicaba la casera: al tiempo que no lo dejaba derrumbarse, seguía brindándole ciertos dones del mundo que le proporcionaban la única razón cierta para continuar viviendo. Pág. 88 – 89.

Del libro Un bel morir. Álvaro Mutis. Colombiano.

Este fragmento lo encontré en mis recientes lecturas y me agrada la idea del texto. Esa percepción de la realidad sin mayor búsqueda, es verse como un simple animal de la naturaleza. Tiene razón el que lo escribe. Es tomar el sentido del cotidiano desde lo más simple, como escuchar una canción en la radio, mirar por la ventana, mirarse las manos, tomar una taza de té o extraer del jardín un poco de menta, estar con otro ser vivo. Mirar como viene la tarde, respirar profundo, hacerle cariño a un gato, dar un beso...

26.3.07

En otra región

San Antonio V Región


Me contaron que San Antonio, lo nombraron San Antonio de las Bodegas porque los portuarios trabajaban allí y se sentían tan parte del lugar que ellos mismos le dieron nombre.
A modo de ubicación San Antonio desemboca en el río Maipo. Por otra parte, muchos esteros de Santiago desembocan en el río Maipo; tales como el río Mapocho, el Zanjón de la Aguada y otros.
San Antonio tiene muchos cerros, es geográficamente una costa enorme. Se cuenta que cuando los indígenas vivían allí, establecieron los mejores lugares para la pesca. Gracias a eso, los colonos pudieron ubicarse en lugares viables para la vida familiar.

La población vive en un plan inclinado y las playas poseen enormes dunas. En la Caleta se encuentran los pescadores, ellos con sus botes extraen mariscos del mar.
Llo - lleo se encuentra cerca de la costa, es una especie de isla separada por San Antonio y un estero que los separa.
San Antonio como provincia de la V región posee desde el norte al sur una cadena montañosa. Posee un cerro muy importante; Panul.
Las dunas hacen que los cerros sean distintos a Valparaíso. Esto ocurre por la influencia de los ríos, así nacen buenas playas, como el balneario Juanaspé y Tejas Verdes, en este último balneario desemboca el río Maipo.

Hace varios años conocí San Antonio, su clima es húmedo. Su naturaleza está ligada al mar, por lo general los días están nublados, pero fui hace tanto tiempo que apenas logro recordar. Lo que si afirmo en su generalidad es que la quinta región es preciosa y sus balnearios y costas ofrecen un rincón marítimo durante todo el año para que así miles de santiaguinos escapen del cemento para respirar aire y brisa costera.

Hoy, en relación a este puerto, el gremio portuario de San Antonio continúa sus labores, pero el puerto no es como antes, los negocios han cambiado y las leyes favorecen al capital, por ende la provincia rasguña sobrevivir.
¿Cómo podemos ayudar a San Antonio?

23.3.07

Se va marzo...

Soy hija de padres huachitos; soy una huinca

Las personas que se aman son libres. Para Yocy y Rodrigo. Felicidades en el día de su matrimonio. Los quiero mucho.

Ya no me doy cuenta de cuando un libro termina...es como si todos estuvieran unidos.

Lo que hace que nunca comprendamos la razón de nuestra vida y actos es que como humanos cambiamos los acuerdos. Es un movimiento constante, así como el planeta tierra que gira y gira.

Hoy me encuentro disfrutando de lo simple. Sin anhelos ni sueños futuros, estoy contenta de ser, con eso me basta. Escucho una canción, miro mi casa, escribo y de nuevo digo, eso me basta.

2.3.07

Mis sinceros deseos son...

Me gustaría que las personas logren comunicarse a través de si mismos, por lo que son y hacia lo que quieren, porque pese a todo, lo escrito, está la vida presente primero, sin imposiciones, solo sugerencias, no se pueden dejar los principios que marcan la caminata del hombre a través de su destino..

18.2.07

V Región

Este texto lo escribí hace mucho tiempo, incluso lo publique en Pájaro verde. Lo dejo acá con la intención de hilar muchas historias en mi periodo de universidad y sacar los mejores escritos.
Sobre Valparaíso…

Llegué a esta ciudad en busca de un título universitario. Sin embargo, en ocasiones suelo sentarme en alguna escalera a mirar la extraña estructura que tiene Valparaíso.
En nuestro puerto los perros duermen, mientras una micro avanza, cambia la luz del semáforo y los seres caminamos hacia un destino indescifrable. Un niño toma la mano de su madre. Otra mujer se detiene a observar una solera de moda. Un hombre acaba de recoger un peso que encontró en el suelo. Un mendigo recoge la basura de los que vivimos en forma sistémica. Una mujer observa a su pareja con fisonomía de enamoramiento y un gay camina por Pedro Montt buscando una tienda para envolver un regalo. Otro compra el diario del día. El señor del colectivo ha encendido un cigarro entre la puerta abierta de su taxi y su colega que de cerca le habla algo para terminar la tarde. El sol rebota en los miradores. Los porteños suben los cerros y encienden las luces del árbol de Pascua. Una mujer espera su próximo descanso, ya que un cáncer la aqueja y se ramifica en ella. La luz no llega a su pieza, pero por una ventanilla alcanza a ver la estatua del ángel del cementerio Nº 2.
Tierra en el puerto, tierra y basura a la vez en nuestro patrimonio porteño. Los niños, los hombres, los todos caminan ejerciendo fuerza en sus músculos para avanzar y dar vueltas, dan vueltas porque todos damos vueltas y a veces es increíble atreverse a observar como sube un auto una calle empecinada y al mismo instante baja un bus borracho de pasajeros que también van.
Miremos la mutación que la industria cultural provocará en nuestro puerto. Las instituciones están abiertas a la comunidad. Los fondos concursables juegan una suerte de originalidad para quien se inserta en proyectos. Las metas nacionales no son simétricas. El líder vecino ha ocasionado aún más desorden. Los adoquines de la Plaza Ecuador están siendo vistos por la Gran Europa. El comercio ha caído en una verosímil crisis que hace que se produzcan productos tan pequeños y desechables que responden a los bolsillos de una muchedumbre miserable. Los lanzas del puerto tienen los colmillos afuera, listos para ultrajar a todo aquel que posea algo, algo, algo material, dinero, dinero, dinero para sobrevivir.
En los próximos años los alcaldes serán personajes sensacionalistas de la caja cuadrada y las instituciones seguirán sobreviviendo de la cotidianeidad de quien las ocupa. La autogestión será un término intrínseco para cualquier persona. Lo tangible será tener hijos invitro y la clonación permitirá la repetición de engendros que decidirán hacer de sus vidas eternas compras para satisfacer sus necesidades ficticias y tener cualquier cosa, pero tenerlas sin hacer nada.
Señores, en nada hemos evolucionado. El secreto de la humanidad está guardado bajo siete llaves. Es por esto que ya no hilo delgado, a veces creo que la respuesta está en lo próximo.
Veamos a los maestros de la construcción. Ellos poseen las garras del tecnicismo en sus espaldas. El cemento se ha quedado plasmado en sus codos secos y sus siluetas no son las de u hombre erguido, sino que se han ido achicando como un jorobado que alguna vez escondió su fealdad en un castillo también de cemento.
Tenemos todo ¿o no? Tenemos micros, chicles, pelotas, gorros, cremitas, ropas, telas, chalas, enchufes, ollas y botellas; elementos que necesitamos, todos desechables y con la posibilidad de volver a comprarlos.
¿A dónde va el tiempo que uno usa cuando hace una fila en el supermercado? ¿A dónde quedan las colillas que uno tira al suelo cuando fuma y fuma por las calles de Valparaíso? Quizás las colillas se adhieren al cemento de nuestra ciudad, ciudad Patrimonio de la Humanidad.