5.1.10

Mi bello Bobi, ¿qué te hicieron?


He leído esta novela, la he releído y descubro en Bobi alguien incomprendido, mal visto, un ser distinto humillado, ofendido, mal tratado por muchos que lo vieron y de algo quisieron juzgarlo, porque no basta con ver y pensar algo, si no que los otros, esa alteridad dañina lo acechó todos los días de su vida.

“Las quiero y sé que ellas me quieren, nacieron conmigo, pegadas a mi carne y jamás nos separemos, andaremos siempre juntos, somos los palos de una cruz, somos una sola carne con distinta piel, pero esto ocurre solo para que se vean mejor nuestras personalidades y me gustaría tenerlas completas, desarrolladas totalmente si tú me ayudas, quiero ser, por ejemplo, el perro más diestro, hábil y ágil de la ciudad, quiero ser, si puedo, si se puede, decía bajando la voz humilde y temblorosa, el muchacho más inteligente y bueno de la ciudad.” p. 45 – 46.

“No se consideraba un monstruo, no era jorobado, no era enano ni albino, no era sordo, ciego ni mudo, no sufría de gigantismo ni del mal conicial, no tenía una arrogante estampa, una doble bella estampa, la mitad de hombre, la mitad de perro, dos mitades que se habían juntado caprichosamente y que al comienzo habían amenazado ahogarlo entre sus distintos valores, pero que ahora, ya crecido, ya seguro de sí y la vida, podían salvarlo, a pesar de su padre, a pesar de los golpes sufridos en el barrio y en la escuela”. p.31

“No se trataba de preguntarle nada, no era necesario preguntarle alguna cosa a Bobi, estaba ahí lo habían traído encadenado, lo habían golpeado en el patio de la escuela, lo habían pateado, me dijo que recordaba perfectamente que lo dieron vuelta en el suelo empujándolo con las bayonetas o con los sables para separarlo del profesor y él tenía un poco de sueño y mucha sed, no parecía demasiado asustado, tampoco demasiado admirado de todo aquello, el parecía normal”. P. 154

Luego este mismo fragmento señala que lo golpearon hasta el punto de dejarlo sangrando, esa era el espectáculo que le gente quería ver y habían momentos en que Bobi no sabía si agradecer sus aplausos o llorar y continuar en ese estado angustioso que solía estar cuando estaba explícitamente humillado ante los otros.
He querido hacer una reseña de Patas de perro, de Carlos Droguett que dice mucho, no tan solo muestra la monstruosidad de Bobi, muestra esa Barbarie que aún existe, eso que actuar en forma irracional, eso que hizo que muchos consideraran desposeer a Bobi de todo derecho humano, ¿cuántos como él andarán por ahí perdidos? Bobi hoy puede ser cualquier rareza, algún perdido, que ojalá se encuentre, pero no en lo políticamente correcto, no me refiero a eso, si no que a estar bien consigo, eso no más, ¡qué se yo!

3 comentarios:

Hipoceronte dijo...

Ya hemos conversado un par de evces sobre este libro, eso si que lo leí hace como4 o 5 años, pero es uno de mis libros favoritos. Maestro Droguet, con una historia super fuerte, pero que ayuda a entender o vislumbrar como nos comportamos y como se maneja nuestra cabeza. Pineda sé que lo estaba leyendo.
Nos vemos.

carolinaiglesias dijo...

Hola, si duda que lo que me has conversado me ha ayudado a orientarme, haceindo el trabajo final he descubierto un sin fin de aristas desde donde se puede analizar a Bobi, como su parte animal y de donde viene eso, ahi tomé a Agamben y ese autor me remontó a Genesis, a la profesía mesianica y de ahi estoy desencadendo muchas respuestas y mitos en torno a la animalidad y la mostruosidad de Bobi, es vacan lo que estoy haciendo. Saludos. Silvia

Anónimo dijo...

hermosos posts, www.lapiedeltigre.blogspot.com