26.12.07

II Parte Un tour por Mendoza y Chile

Al otro día fui al Congreso, allí me encontré con colegas de acá. Me sorprende que los profesionales chilenos sean más amables en otras partes, ¿será porque nos sentimos solos?

Yo escribo esta historia porque me han pedido que lo haga, es para intentar resolver mi inconsistencia interna. Dudo que lo logre, escribir es algo muy raro, pero no quiero abusar del papel blanco...Ah, hay algo que en Argentina me llamó mucho la atención y no solo a mí, a una colega que se llama Inés, también le pareció curioso. Las hormigas de los patios de la Universidad de Cuyo, pudimos observar que las hormigas son el doble de grandes que las hormigas de acá. El profesor Rosa debe saber la razón del tamaño de las hormigas de Mendoza de los patios de la Universidad de Cuyo.

Ya en la residencial le pregunté a la señora que me atendió si podía ver televisión en el holl, ella dijo que si. Mi interés no era ver televisión, presté atención un rato, estaban dando una teleserie en donde los actores eran jóvenes, casi adolescentes, gritaban mucho, la teleserie se llamaba Montecristo, dejé de prestar atención, me puse a mirar por la ventana hacia la calle. Pasaban los autos, yo veía las patentes, son al revés de acá, me refiero a los colores, la gente pasaba, yo me veía como una extranjera que veía esa circunstancia desde lo amable, creo que esa sensación es muy común cuando uno viaja, estar en un lugar desconocido provoca ver los días con más expectación que lo habitual. Yo seguía en la divagación de mis pensamientos, de repente llegó un grupo de personas al holl, ellos pertenecían al coro de ópera, esperaban al maestro para tener una clase de canto, preparaban una presentación, pero faltaban algunos integrantes. De repente comenzamos a cruzar palabras, me invitaron un café frente a la plaza, yo busqué mi cartera y me fui con ellos.

Esas situaciones son las que más me gustan. Me encanta conocer gente, sobre todo ese tipo de conexiones que no tienen por que ser, sin interés de por medio. Nos escuchamos, nos reímos, me dijeron que entre Argentina y Chile hay una gran hermandad. Luego nos despedimos y yo agradecí su invitación.

El resto de los días fueron volar sobre el piso, conociendo, bebiendo mucha agua mineral, mirando desde la visión más real que pudiera. Descubrí una ciudad dañada por la economía, pero rica en vida social. Mucha gente en la calle, algunos bailaban en las esquinas, muchos turistas y los argentinos trabajando para cumplir con la demanda diaria.

Unas amigas colegas me invitaron a alojar a un departamento, yo acepté de inmediato, Me quedé tres días en la Casa del maestro y el sábado por la mañana me cambié con ellas. Hablamos de todo un poco, hablamos sobre la profesión, la brecha tecnológica, social y económica que hace que aunque hablemos el mismo idioma tiremos el buque hacia distintos puertos. Entre comentarios de la jornada y otros varios, el día sábado salimos a caminar, fuimos a librerías, restaurantes, anduvimos mucho en taxi, caminamos por plazas y ferias de artesanía. Otras colegas me invitaron a una excursión. Acepté, me junté con ellas en la calle San Martin. La salida fue algo inesperado para mí. Recorrimos la ciudad en un bus para turistas, había personas de distintos lugares, en su mayoría argentinos, chilenos y brasileros. No recuerdo los nombres específicos de los lugares que visitamos, mi cabeza al parecer ya venía mal, pero escuché algunas cosas, aunque debo reconocer que no me acuerdo de nombres. Mendoza es una ciudad construida y pensada para personas, no es un azar. Es antisísmica, no posee grandes edificios. Las calles están distribuidas como el Tablero de Damero, y hay manzanas, parques y muchas plazas, creadas especialmente para que la gente visite y se reúna en estos lugares a modo de descanso o reuniones sociales, comidas, fiestas típicas, entre otras festividades de la ciudad.

Los árboles son gigantes, hay un sistema de acequias, el agua llega desde la cordillera, ¡qué sorprendente! Bajo las cunetas, existen unas especies de pasillos que hacen que el agua llegue directamente desde la cordillera, así los árboles están siempre regados y se evita que alguien tenga que hacer esta labor.

Hay una ciudad antigua de Mendoza y la otra es la nueva. Poseen barrios caros y otros más comunes. También visité varias iglesias y la excursión terminó con una visita a una Fábrica de chocolate, la cual me favoreció mucho porque pude comprar directamente los chocolates y alfajores para mi familia. Luego me despedí de mi dos colegas y me reencontré con mis amigas de departamento, la última noche en Mendoza decidimos ir a comer una parrillada al estilo de ellos, nos recomendaron Don Arturito, nos costó mucho llegar al lugar, estábamos perdidas, pero logramos dar con el restaurante. Cuando llegamos había un olor tremendo, entre aceite y carne, muy fuerte, y la gente comía en exceso, habían dos gordos que me impresionaron comían como si el mundo fuera a acabar, eso me quitó el apetito, casi preferí ensaladas, papas con verduras y la carne, en realidad picotié un poco, mis compañeras de cena también comieron poco, no es nuestra costumbre comer con tanto aceite, hay familias que gustan de comer así, pero en nuestro caso, no se usa comer tanto y con tanto aliño. Luego de comer nos marchamos, tomamos un taxi y nos fuimos directo a la casa con un dolor de pies horrible, la noche estaba cálida, sería ideal seguir en la calle, pero era tal el cansancio y el dolor de pies que ninguna de nosotras pensó en una farra mayor.

El resto fue conversar y hablar del futuro, ordenar la mochila, ver TV cable, películas y videos musicales, pensar en conocer Buenos Aires y otras ciudades más lejanas. Luego dormimos profundamente, sin recordar sueños ni interrupciones nocturnas.

19.12.07


Un tour por Mendoza y Chile

Yo hace rato que sentía que iba a reventar. En realidad, interiormente guardo y guardo momentos, gestos de otros, vivencias y eso de alguna forma me hacía sentir que yo no era fuerte, podía ser valiente para algunas cosas, pero fuerza no tenía, me sentía cada día más vulnerable. Pese a esto, tuve la intención de viajar.

Intenté cruzar la cordillera para conocer Mendoza. En invierno no logré viajar, la nieve impidió que atravesara el paso Los Libertadores, tuve que devolverme con la mochila, con el pasaje, con los pesos, eso no me agradó nada, pero sabía que podría volver a intentarlo. Pasaron unas semanas o meses, no me acuerdo y me contaron de un Congreso para Bibliotecarios que se realizaría en la Universidad de Cuyo. Inmediatamente decidí ir. Volví a preparar todo, compré el pasaje y mi padre, extrañamente, se ofreció para ir a dejarme al Terminal.

El viaje comenzó y yo me sentía muy feliz, contenta. Estaba sola, a ratos leía, luego tomé desayuno, más tarde me dediqué a mirar la nieve. Cruzar me fue agradable, tenía que tener mil ojos, porque sabía que viajar sola no es muy común, menos siendo mujer.

Cuando llegué no sabía donde ir. Tenía un billete de cien pesos, era mucha plata como para pagar un taxi, tuve que entrar a un negocio. Allí vi a las primeras argentinas, conversando de cualquier cosa trivial. Lo que menos importaba era mi presencia, elegí con calma una polera negra, remera para ellos, la cual me gustó mucho, salí con muchos billetes y centavos en mi bolsillo. Así pude tomar un auto. Todo era desconocido para mí, tomar un auto, ver gitanos, vi a un tipo con dientes de oro, eso ya no es tan habitual, quizás cuando muera alguien lo va a visitar.

Le pedí al taxista que me llevara al hotel Galicia, ubicado en la calle San Juan con Allé, al frente hay una plaza que se llama Pellegrini, algo así recuerdo.

El calor era infernal, mi mochila pesaba y cuando llegué al hotel, éste estaba lleno, pregunté alguna nueva indicación y una señora me envió a la Casa del maestro.

Podría haber coordinado mi estadía de una forma más estructurada, pero no es mi estilo, no me importa lo seguro. La Casa del maestro era una especie de residencial, en donde habían distintas actividades, como ópera, y también Yoga o algo oriental, masajistas, no sé, algo así. Me alojé allí y busqué mi habitación, tomé un par de cosas y salí a la calle, pregunté por donde ir al centro, lo que me proponía se me hacía fácil, caminé buscando lo que me agrada, llegué a los kioscos y pedí una revista que me gusta mucho, “Ñ”, es una revista literaria, de muy bajo costo, y eso para mí era buenísimo, compré tres, me fui a tomar un jugo de naranja y leí durante tres horas.

Pasadas las horas, me dispuse a caminar, di vueltas por las principales calles del centro, conversé con algunas personas, siempre he tenido facilidad para hablar con desconocidos, había un calor increíble, seco, pero la gente andaba en la calle, Mendoza es una ciudad bulliciosa, algo así como todos contra todos, pero sin violencia.


24.11.07

La tregua. Una historia de amor entre dos personas disímiles



Es evidente que Dios me concedió un destino oscuro. NI siquiera cruel. Simplemente oscuro. Es evidente que me concedió una tregua. Al principio, me resistí a creer que eso pudiera ser la felicidad. Me resistí con todas mis fuerzas, después me di por vencido y lo creí. Pero no era la felicidad, era sólo una tregua. Ahora estoy otra vez metido en mi destino. Y es más oscuro que antes, mucho más. p. 170





La tregua es un libro simple, breve, accesible para cualquier persona, el contexto de la obra se sitúa en Montevideo entre enero y mayo de 1959, su ambiente físico se desarrolla entre casas y lugares de trabajo, ciertos parques y espacios públicos.

Mario Benedetti, su autor, nos relata la historia de dos personas diferentes que se conocen y se enamoran. La diferencia, entre estas dos personas, radica en que Martín es mayor, en edad, que Laura. Este hecho provoca en él un prejuicio en relación a vivir este amor, ya que no se considera de una edad adecuada para corresponder a Laura.

La vida del protagonista es un conflicto, una vida sin sabores, ni matices, sumido en la cotidianeidad del trabajo y la casa. Él es viudo, cuida a sus tres hijos, cada uno de ellos vive a su manera, para Martín todo es monótono.

En su trabajo conoce a Laura Avallaneda, mujer joven y con mucha paz, pero Martín no quiere casarse con ella por su extrema diferencia de edad. Pasa el tiempo, se van a vivir juntos a un departamento, viven felices su relación, pero ocurre un evento que marca la vida de ambos.

¿Quién no se ha encontrado en una situación similar? ¿Puede una persona mayor, ya sea viudo o separado, encontrar una nueva pareja y vivir una relación amorosa? ¿Cuáles son las mayores dificultades que se presentan al vivir una relación de amor con una notable diferencia de edad?

En ciertos pasajes del libro, Martín se observa en el espejo y ve su cuerpo más viejo, la calvicie, sus arrugas y su falta de flexibilidad física, piensa en ello y contempla el cuerpo de Laura, pleno de juventud y vigor, en donde faltan décadas para que recién el tiempo asome huellas de vejez.

Para los lectores, ¿qué tan ciertas son estas observaciones de Martín? Quizás sería más simple dejar los prejuicios y vivir el amor de una forma más espontánea, pero ¿será tan fácil olvidar la apariencia? Dejo la inquietud, ya sea para hombres y mujeres que hayan vivido o vivan una situación parecida a ésta.

Dejo la invitación abierta para leer este interesante libro, y a quienes ya lo hayan leído, pueden hacer comentarios según sus percepciones o sus vivencias personales.

Por: Silvia Martínez Iglesias

6.11.07

Un mamotreto legible

El mundo según Garp en el mundo de John Irving

Por: Silvia Martínez Iglesias

“En este mundo de cochina mentalidad” escribió Jenny, “eres la esposa de alguien o la puta de alguien”…o vas camino de convertirte en una de las dos cosas”. Esta frase proyectaba un aura sobre su autobiografía, aura que unía las partes inconexas de la historia de su vida, a la manera que la niebla envuelve un pasaje desigual, a la manera en que el calor penetra en una laberíntica casa hasta sus últimos rincones. Esta frase inspiró otras, similares, Y Jenny las entretejió como su hubiera aplicado un ribete de brillantes colores a un tapiz tejido sin diseño previo. P.139

Este autor norteamericano, escribió un tremendo libro titulado El mundo según Garp, el cual relata la historia de Garp, quien es hijo de una mujer bastante especial; Jenny Field. Ella era enfermera y dedicó gran parte de su vida a trabajar y ahorrar dinero para su vejez. Mientras tanto Garp crece, se vuelve un jovencito tranquilo y Jenny, una mujer muy preocupada de que hacer y como lograr un futuro para su hijo, logra una estabilidad económica y juntos se van a viajar por las más principales ciudades de Europa.

Garp decide ser escritor, su madre, ferviente lectora, también piensa que escribir es una buena actividad para ocupar el tiempo, extrañamente escribe una obra que trata el tema de las mujeres, el sexo y la relación que se vive con los hombres. Una vez editada la obra, obtiene record de ventas, ya que muchas mujeres ultrajadas, separadas, lesbianas se sienten identificadas con las palabras de Jenny y vuelven a la escritora una famosa artista, seguida por miles de mujeres que la ven como una líder.

Garp, quien gustaba del deporte y las prostitutas, escribe otra obra, de menos renombre, pero no de menor mérito. No logra el éxito que esperaba, pero consigue publicar y comenzar su carrera literaria.

Irving presenta en este libro un mundo muy amplio, con bellos detalles en relación a la vida en el viejo continente, historias entrelazadas, matrimonio, hijos, trabajo, él logra combinar la vida misma con hechos inesperados para el lector, lo cual le da al libro un contenido real, con mucho por contar, con muchas páginas para leer y descubrir en Irving, un escritor de talento y de gran imaginación, capaz de mezclar la vida tal cual la conocemos y vivimos, con su rutina y sus días no lineales, y también es capaz de relatar episodios fortuitos, fatales, que dan un cambio a la vida de los personajes.

Cada personaje de este libro va creciendo, viviendo y cambiando. Los tiempos en las vidas de las personas no son controlables, hay momentos de equilibrio y otros de caos, de complejidad entre las relaciones humanas, de problemas conyugales, de noticias inesperadas. Irving logra crear un libro muy completo, de gran psicología, de una trama continua, en donde el lector no se pierde desde su comienzo hasta el final.

Este es un excelente libro, puede sonar reiterativos mis halagos, pero los mundos de los personajes son muy especiales, sobre todo Jenny, una mujer clara y práctica, de decisiones y opiniones fijas. Garp, por su parte, es un personaje excepcional, con una particular forma de ver la vida y vivirla. Esta es una historia que muestra las vidas de personas comunes y corrientes que viven y armas sus días, de acuerdo a los avatares que se presentan de un minuto a otro. Me encantó El mundo según Garp.

Existen otros títulos de este autor;

La epopeya del bebedor de agua, 1974

Doble pareja, 1974

El hotel new Hampshire, 1981

Príncipes de Maine, reyes de Nueva Inglaterra, 1985

Una oración por Owen, 1988

Libertad para los osos, 1968

Un hijo del circo, 1994

Una mujer difícil, 1998

Mis líos con el cine, 1999

La cuarta mano, 2001

La novia imaginaria, 1996

Hasta que te encuentre, 2005

John Irving, cuyo verdadero nombre es John Wallace Blunt, nació el 2 de marzo de 1942 en Exeter, (New Hampshire), Estados Unidos.

Estudió literatura inglesa, luego a finales de la década del sesenta comenzó a escribir novelas, las cuales tuvieron una amplia recepción del público norteamericano. Muchas de ellas han sido llevadas al cine.

Para escribir este artículo:

http://www.alohacriticon.com/viajeliterario/article1616.html

Más apuntes personales...

16.10.07

Nada menos que la vanguardia

Juan Luis Martínez: un poeta silencioso

Por: Silvia Martínez Iglesias

No pretendo nada. Nada de nada. Pretendo tan poco de todo en verdad. En mi primera juventud fui un sujeto bastante rebelde, y llevé mi vida hasta los márgenes sociales. Buscaba algo que ni siquiera sabía bien que era y la poesía me mostró otra vida que me permite la aventura en el plano verbal y la transgresión de los códigos en ese plano. Palabras de Juan Luis Martínez.

Juan Luis Martínez nació en el año 1942 en Valparaíso y falleció el 29 de marzo de 1993. El artista trabajó en una especie de taller personal, que incluía una enorme biblioteca, en donde encontrar más que buscar sería la aplicación más inconveniente para el propósito de indagaciones analíticas en su obra.

El poeta ha pasado a la historia de la literatura chilena por haber fusionado su personal búsqueda de expresión lingüística con un innovador uso de la diagramación y con la utilización de recursos –dibujos, objetos, fotografías y collages- propios de las artes visuales.

“En mi primera juventud fui un sujeto rebelde, y llevé mi vida hasta los márgenes sociales. Buscaba algo que ni siquiera sabía bien qué era y le poesía me mostró otra vida que me permite la aventura en el plano verbal y la transgresión de los códigos de ese plano.” Palabras del autor.

Las obras del poeta Vicente Huidobro y Lewis Carroll fueron sus lecturas más cercanas. Martínez, en su obra ideó collages de funcionamientos disparatados, como un perro de madera con ruedas y cajas que simulan tecnologías risibles, golillas que se desplazan, bolas de colores que buscan ineficazmente el movimiento perpetuo.

Hugo Rivera, artista visual graduado en la Escuela de Bellas Artes de Viña del Mar, pasó a ser Jefe de Carrera de Pedagogía en Artes Plásticas desde su fundación hasta septiembre de 1973. En ese contexto epocal se convierte en depositario de la fraternal amistad de Juan Luis Martínez.

Otros intelectuales como Juan Cameron dan testimonio sobre el periodo en que conocieron al artista, en lo que él mismo llama “prehistoria literaria”, a fines de los sesenta, en reuniones callejeras a las que acudía con hojas sueltas en las que se burlaba de ciertas creaciones ultra intelectualizadas. Eran los años irreverentes, Cameron lo evoca así: “Juan Luis fue una figura en Viña del Mar. El joven rebelde que burlaba a la policía en motoneta o gustaba de trenzarse a bofetadas con los capos mafiosos de Valparaíso, pronto pasó a ser un respetable intelectual. Muchas son las anécdotas en torno a esa época; y ellas forman parte hoy de otro mito, apenas conocido por quines fuimos sus cercanos. El resto es pura literatura o literatura pura”.

En 1971 se casó con Eliana Rodríguez y tuvo dos hijos. Martínez gozó de un ocio duchampiano sin el cual se vuelven incomprensibles sus trabajos. Ocho años invirtió en La nueva novela y dieciséis en el libro en el que aún trabajaba al momento de morir. El poeta fue la antítesis del hombre exitista. Quienes lo visitaban, cuentan que era común encontrarlo mirando por la ventana del living hacia el vacío de la calle. Era muy tranquilo Juan Luis.

“Soy un poeta apocalíptico. Creo en el fin de una época. Se perdió la imagen sólida del mundo. Los conocimientos acumulados solo han servido para la confusión. Nuestra confianza en el lenguaje también se ha perdido. ¡Cosa terrible! Ahora tenemos que informarnos para hablar.” Le dijo a la periodista María Ester Roblero.

Entrar por la ventana a una obra implica sumergirse en un caleidoscopio de hojas blancas, negras, transparentes, secantes, con anzuelos perforados, impresos al revés y al derecho con instrucciones, notas y referencias, entre otras. Y en Juan Luis, que ya sabe que no hay originalidad, trabaja el libro con retazos, recortes, collage, citas, entre tantos símbolos recopilados por el autor.

En su vida, apareció un tiempo de enclaustramiento. Una soledad que mayormente fue motivada por el deterioro de su salud. La mayor de sus dos hijas, Alita Martínez, atribuye el aislamiento de esta última etapa a una opción vinculada con el sentido de su obra. “Le gustaba el anonimato no para forjar un mito a su alrededor, sino simplemente porque no necesitaba ser adorado, no era su propósito; su significado ante la vida era el agua que tomaba cada mañana al despertar, y luego un par de litros más durante el día. Él no quería fama, no la necesitaba para estar seguro de que lo que hacía era lo que más amaba”.

Su familia admite que la suma de su conocimiento y su carácter intimidaban a algunos, lo que redujo su círculo de amistades casi exclusivamente a un grupo de jóvenes con los que discutía largas y cansadoras jornadas. De vez en cuando, lo visitaban intelectuales extranjeros de renombre, como Félix Guattari, uno de los máximos exponentes de la antipsiquiatría. La conversación que tuvieron en Villa Alemana el 19 de mayo de 1991 fue reproducida en el libro El devenir de la subjetividad, de Féliz Guattari y en la revista “Matadero”, julio – agosto, 2000.

Alita Martínez confidencia que su padre tenía la sensibilidad que proviene del sonar de los murciélagos. Vibraba en una realidad a mayor velocidad que el resto. Era lo que en nuestra concepción del lenguaje llamaríamos un visionario. Así fue como un domingo por la noche, luego de tomar su último vaso de agua decidió que ya era el tiempo de partir, dejando como legado una inquietante obra y un misterioso libro sin publicar.

“Era un hombre carismático, genial. Cuando una vive durante 23 años con alguien sigue sintiendo hasta su respiración, te empapas de su personalidad y te das cuenta de la impresión que causaba en la gente”, afirma Eliana Rodríguez, viuda de Juan Luis Martínez. Se queja, sin embargo de que a más de una década de su muerte, haya más trabajos dedicados a su obra en el extranjero que en su propio país, y advierte que todas las iniciativas para mantener su recuerdo las han promovido ella y algunos poetas jóvenes sin ninguna ayuda de las autoridades. Situación que reproduce lo que sucedió mientras vivía. Fundación Andes, recuerda, fue la única institución que le prestó apoyo, concediéndole una beca recreación en 1991.

Los restos del poeta descansan en el cementerio Nº 2 de Valparaíso. Cerro Cárcel. V región.

Bibliografía

Del autor

La nueva novela 1977

Obra que utiliza como soporte el collage. Durante años fue preparando sus collages, que son la prolongación de La nueva novela. Uno de aquellos “trabajos visuales” se titula Campo de cerezas 1975, donde aparece el rostro adolescente de Rimbaud. Otro se llama Vitrina para el poeta Raymond Queneau, del mismo año. Martínez no es ajeno a esta situación y en no pocas de sus obras se manifiesta la presencia de otros vates como él.

En esta obra existe una presencia de Lewis Carroll y su Alicia en el país de las maravillas, juegos de lógica y páginas extrañas, como transparencias y combinaciones de paradigmas que hacen que el lector observe la obra desde muchos vértices.

La poesía chilena 1978

Este libro fue publicado en un momento de fuertes restricciones en la lectura política de nuestro país. La presencia de la serie de banderas chilenas entre las páginas de este libro produjo algunas inquietudes en relación a la ambigua oscuridad del gesto.

La obra ha sobrevivido al paso de los años. Es fascinante el modo como Juan Luis Martínez logra unir en el aire sus filiaciones culturales y a la vez dejar huella de asuntos bastantes inefables.

Poemas del otro 2003. Sustancioso conjunto de versos. El volumen también incluye poemas de Martínez publicados en diversas revistas y varias entrevistas realizadas al escritor. En Poemas del otro, el autor ofrece cuestionamientos de índole existencial, arrebatos eróticos, reflexiones sobre el dilema de la creación literaria, meditaciones acerca de la naturaleza del amor e indagaciones a partir del tema de la identidad, plasmados en versos inquietantes. El libro Poemas del otro, apareció en la conmemoración de los diez años de la muerte de Juan Luis Martínez, es el primer libro de una colección que la Universidad Diego Portales dedicará a la difusión de grandes autores de la literatura nacional.

Para escribir este artículo

Merino, Roberto. (Juan Luis Martínez) Juegos de la lógica. Revista de libros El Mercurio Nº 483, sábado 8 de agosto de 1998. P. 4 -5.

Nordenflycht Concha, José de El gran solipsismo. Puntángeles: Universidad de Playa Ancha; Valparaíso, 2001. 124 p.

Véjar, Francisco. Arte y poesía: Caleidoscopio encantado. Revista de Libros El Mercurio Nº 668, sábado 23 de febrero de 2002. P. 4 -5.

Castillo, Rodrigo. Publican poemas inéditos del mítico Juan Luis Martínez. Las Últimas noticias. Miércoles 10 de septiembre de 2003.

Guerrero, Pedro Pablo. Mito póstumo: Una figura que crece con los años. Revista de libros El Mercurio. Nº 725, sábado 29 de marzo de 2005. P. 6 -7.

Valente, Ignacio. Buena poesía a secas: Juan Luis Martínez contra el olvido. Revista de libros El Mercurio. Nº 725, sábado 29 de marzo de 2005. P. 7.

Textos

Érase una vez la realidad

con sus ovejas de lana real

la hija del rey pasaba por allá

y las ovejas balan Dios qué bella está

la re la re la realidad

En el trono había una vez,

y se aburría, un viejo rey

que por la noche perdía su manto

y por reina le pusieron al lado

a la re a la re a la realidad

Mi nombre, mi rostro, todo aquello que no me pertenece

lo doy como forraje al público insaciable

la verdad la comparto con los míos.

Por: Silvia Martínez Iglesias

15.10.07

Y otro más...

Oscar Hahn nació en Iquique en el año 1938. Este poeta es un hombre alto, de armoniosa presencia, introvertido y serio. En el ámbito profesional, estudió Literatura en la Universidad de Chile, luego es profesor de Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Iowa, USA. En 1985, Enrique Lihn y Pedro Lastra publicaron Asedios, compilación de diversos estudios sobre su poesía. Alrededor de diez tesis doctorales se han ocupado de su obra. Oscar Hahn es uno de los poetas chilenos más antologados internacionalmente.

Sus versos poseen una cotidianeidad especial entre las sábanas, las toallas, hilos y objetos pertenecientes a la vida de cualquiera. Leer a este sensible poeta provoca enamorarse de nuevo y esto puede ser en el metro, en un motel, en la calle, en una esquina, en el bus o en la cama, en la cocina, en el living o en el jardín, por ejemplo. Su poesía llama lo erótico, lo sensual y amoroso del amor. Y eso agrada mucho, porque hace falta amor, lo que más hace falta es amor.

Hace un par de años, el poeta se presentó en la Sociedad de Escritores de Chile, en un encuentro realizado especialmente para comentar su obra y conocer más al poeta. Recuerdo que apareció muy sencillo, silencioso, muy observador del público presente. Al momento que comenzó a hablar se relacionó con los lectores de una forma empática, lo cual vuelve a lucir su sencillez y entrega dentro de su obra y la vuelta y revuelta de su versos entre muchos lectores de Chile. Hubo una situación que la recuerdo, porque un lector le habló al poeta y le señaló, más o menos en estas palabras:

- A mí me ocurrió algo con uno de sus poemas del libro Mal de amor, en el metro leí un poema, yo estaba sentado, luego me puse de pie y el poema ya no me gustó. – Curiosa anécdota. Aparte a esto y finalizada la reunión, uno como público se podía acercar a él, y ni un problema, incluso le pedí que me firmara unos de sus poemas en un papel negro, libre de ácido y él observó esto, yo quería regalárselo, pero él, prefirió darme su autógrafo. Gracias, le dije.

Bibliografía

Arte de morir, 1977

Mal de amor 1981

Imágenes Nucleares, 1983

Flor de enamorados, 1987

Tratados de sortilegios, 1992

Versos robados, 1995

Poemas destacados

Hilo

He perdido el hilo de mi pensamiento

se me ha enredado en el cuello

y cada vez que trato de pensar

el hilo se estira y me aprieta la garganta

lo mejor es dejar la mente en blanco

y no pensar en nada sobre todo en ti

a ver si el hilo se afloja y puedo respirar tranquilo

pero no pensar en nada sobre todo en ti

es el hilo blanco de las misma madeja

hilo negro que aprieta o hilo blanco que se escurre

los dos me dejan marcas en el cuello

Fantasmas en forma de toalla

Sales de la ducha chorreando agua

y te secas el cuerpo con mi piel de toalla

Y hay algo que te empuja a frotarte y frotarte

entre los muslos húmedos

entras en un terrible frenesí

en una locura parecida a la muerte

hasta que otra humedad más densa que el agua

te empapa la carne con su miel pegajosa

y tú aprietas las piernas y gimes y gritas

y yo te lamo entera con mi lengua de hilo.

7.9.07

Otro nuevo artículo

Ángeles Mastretta: Una mujer que escribe sobre mujeres

Por: Silvia Martínez Iglesias


Mastretta es una escritora que en sus novelas, cuentos u obras destaca a la mujer. Ella refleja la vida de mujeres casadas con hombres de buen ingreso económico, pero que aún teniendo todo tipo de comodidades no son felices. Estas mujeres, con una vida solvente pero rutinaria, buscan cumplir sueños y anhelos que con sus parejas no pueden cumplir.

Ángeles Mastretta nació en la ciudad de Puebla el 9 de octubre de 1949. En Puebla Mastretta realizó sus estudios pre- universitarios hasta que en 1971 se mudó a Ciudad de México, después del fallecimiento de su padre Carlos Mastretta, quien tuvo una fuerte influencia en la escritora.

En el Distrito Federal, Ángeles Mastretta estudió periodismo en la facultad de Ciencias Políticas y sociales de la UNAM de donde recibió su título en Comunicaciones y posteriormente colaboró en periódicos y revistas como Excélsior, Unomásuno, La Jornada y Proceso. El periódico vespertino Ovaciones, donde tenía una columna llamada “Del absurdo cotidiano”, fue uno de los diarios donde inició su carrera periodística. En Ovaciones, ella señala que “escribía de todo: de política, de mujeres, de niños, de lo que veía, de lo que sentía, de literatura, de cultura, de guerra, y de lo que veía todos los días”.

En 1974 Mastretta recibió una beca del Centro Mexicano de Escritores para participar en un taller literario al lado de escritores como Juan Rulfo y Salvador Elizondo. Más tarde, de 1975 a 1977, Mastretta fue directora de Difusión Cultural de la ENEP – Acatlán y de 1978 a 1982 del Museo del Chopo. En 1988 Mastretta participó, en el programa de televisión “La almohada”, dedicado a charlas y entrevistas. La escritora también es miembro del Consejo Editorial de la revista NEXOS de la cual su esposo, el escritor Héctor Aguilar Camín, fue director de 1983 a 1995.

La obra literaria de ella destaca, una sucesiva contextualización del pensamiento mexicano de la década del setenta y ochenta. Se entiende que la idiosincrasia mexicana es conservadora, la mujer debe cumplir un rol matriarcal, es decir nace para casarse y tener una familia par atender al marido y los hijos. Es aquí en donde Ángeles Mastretta se detiene a escribir y retratar a estas mujeres que viven el matrimonio con una cotidianeidad monótona, muchas de ellas intentan realizar sus sueños, pero pocas lo logran porque no se atreven a romper la norma o ha ser la excepción de un grupo de mujeres que piensa distinto. La obra de esta escritora refleja el mundo femenino, nos muestra sus amoríos, sus problemas conyugales y tantas historias que a través de sus páginas y su forma de contar esa realidad sumerge a los lectores en el mundo privado de mujeres que sueñan, anhelan vivencias, emociones y amores secretos. Mastretta posee una prosa muy atrayente, con mundos disímiles y complejos, sus cuentos son femeninos y la mujer aparece como el centro de su obra, por ello la describo como una escritora que escribe sobre mujeres y para ellas, cualquiera puede sentirse reflejada a través de sus letras.

Premios

Recibió el Premio Mazatlán en 1985 por su primera novela Arráncame la vida, la cual ha sido traducida al italiano, al inglés, al alemán, al francés y al holandés.

En 1997 recibió el Premio Rómulo Gallegos por Mal de amores 1996, su segunda novela y cuarto libro. Esta es la primera vez, en la historia del premio, que ha sido otorgado a una mujer. Anteriormente lo han obtenido escritores como Fernando del Paso, Javier Marías, Carlos Fuentes y Mario Vargas Llosa, entre otros.

Su obra

Arráncame la vida. 1985 Esta es la primera novela de Ángeles Mastretta, aquí cuenta la historia de Catalina. Ella era esposa del General Andrés Ascensio, candidato a gobernador del estado de Puebla.

Mujeres de ojos grandes 1990 En esta obra las mujeres son dedicadas a la familia, se muestra el matrimonio y el rol de la institución.

Puerto libre 1993

Mal de amores 1996

El mundo iluminado 1998

Ninguna eternidad como la mía 1999

Para escribir este artículo:

Coria-Sánchez, Carlos M. La mujer y su obra. [En línea] Clemson University [Citado Mayo 17, 2007]. Disponible en Internet: http://www.ensayistas.org/filosofos/mexico/mastretta/introd.htm

Texto

Si se pudiera juntar toda la creatividad y la energía que las mujeres han puesto en la cocina para emplearla, por ejemplo, en conquistar el espacio, hace tiempo que podríamos pasar los fines de semana en Marte. Pero qué imprecisa y cuánto hubiera sido la vida si le quitáramos el tiempo que han pasado las mujeres en la cocina. Tanto han cocinado las mujeres que no siempre estoy segura de que fue primero, si el instinto feminista o el culinario. Puerto libre. Pág. 89 – 90.

Lin Yutang; un escritor chino leído en Occidente

El filólogo y escritor Lin Yutang (1875 – 1976). Nació en Changzhou, China. En sus años de estudiante fue un fanático lector de la antigua literatura de su país. Más tarde estudió en Harvard, Jena y Leizpig .Luego en 1932 funda una revista satírica titulada; Luen – yu, con la cual obtuvo gran éxito.

Es uno de los pocos escritores contemporáneos que han conservado la antigua concepción taoísta de la vida, de allí su frase: “El hombre moderno toma la vida muy en serio, porque el mundo está lleno de inquietudes...” Solamente una filosofía alegre es una filosofía profunda; Yutang, con sus arraigados pensamientos permite dar a conocer las tradiciones de China y su legendaria historia.

¿Puede un escritor ser un hombre que se distingue entre las naciones, ya sea de Occidente u Oriente? Por su puesto que si, y en eso, no solo influye el escritor, sino que también las editoriales, las personas que gestionan la publicación de los libros y los lectores. Además, la literatura es la memoria colectiva de los pueblos, y estos muestran circunstancias políticas, cambios económicos, entre otros momentos que ayudan a conocer desde la lejanía los sucesos que vive un país

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Muchos otros han escrito ensayos sobre su obra. Da la impresión que para Lin Yutang fue difícil ser escritor en su propia tierra. Quizás de allí provienen los títulos de su obra literaria;

Mi patria y mi pueblo, ensayo 1935

La importancia de vivir, 1937

Amor e ironía 1941

Entre lágrimas y risas, 1943

La familia del barrio chino

Con lanzas por almohada, a la espera del alba, 1944

Sabiduría de China y la India

La viuda, la monja, la cortesana

Barba rizada

La emperatriz Wu 1957

El portón rojo

La oportunidad de Eurídice

Una hoja en la tormenta

Momento de Pekín, novela

Teoría China del arte 1968

La sabiduría de Laotsé 1974

La familia del barrio chino Editorial Andrés Bello

En esta historia Lin Yutang aborda el tema de los inmigrantes. Relata la vida de una familia cantonesa que se traslada a Nueva York en la década del treinta. Su historia permite seguir el proceso de adaptación por parte de una familia modesta que busca nuevas oportunidades de trabajo. Esta novela muestra a la familia Fong de una forma amena y sencilla. El lector puede descubrir aspectos curiosos y simples del alma china. Además, entre el trabajo y el sacrificio que vivieron los Fong por vivir dejan huellas de momentos políticos decisivos para Europa. Imposible sería pensar que esta familia logró alejarse por completo de las secuelas de la guerra.

Fragmentos del libro

“A su alrededor vivían checos, griegos, italianos, judíos, alemanes, austriacos. Él no comprendía las altaneras soberanías de las naciones. Todos aquellos eran hombres preocupados por ganar el sustento para sus familias. Más por necesidad que por convicción. Los chinos habían aprendido desde los tiempos manchúes que todos los hijos de China que estaban en el extranjero debían cuidar de ellos mismos, casi tanto como si viajaran con pasaporte Nansen”. P 23.

Laotsé dice: “Cuando un niño nace, es suave y flexible, cuando un hombre muere, su cuerpo está rígido. Y no sólo su cuerpo, sino su espíritu se torna rígido también al madurar en edad. La naturaleza no quiere eso. Porque hasta cuando un niño crece y madura se vuelve apto para ciertas cosas, pero al volverse apto para ciertas cosas se torna inepto para otras”. P 322

Por: Silvia Martínez iglesias

15.5.07

Estos hallazgos me agradan mucho, quien ubica a Rider Haggard?


Hace unas semanas me junté con Felipe San Martin para comer algo y conversar, hablamos largamente sobre estos últimos mese y lo mucho o lo poco que nos había pasado. Como siempre yo comencé a hablar de libros y él me dijo: ¿Por qué no escribes sobre la influencia de los libros en tu vida? Encontré muy buena la idea, así que con esta carilla pretendo hablar de mi pasión; los libros.


La influencia de los libros en mi vida

Ya no me doy cuenta cuando un libro termina...es como si todos estuvieran unidos.

Leer para mí es algo primordial en mi vida, lo hago desde mi adolescencia. En mi vida cotidiana leo y leo y a veces siento que llego a lo mismo, solo que con más información, como un perro que se muerde la cola, un algo circular como el mundo.

Leer es parecido a escuchar la voz de alguien que me cuenta algo, es similar a escuchar a un amigo, pero este amigo, escritor o poeta, puede estar vivo, muerto, tener otra nacionalidad o puede también ser un narrador disfrazado en algo como animales, objetos, entre tantas otras posibilidades.

Hace un tiempo leo a Rubén Darío, Azul es un libro bastante completo y me encuentro con la sorpresa de que este autor conoció o supo de la existencia del escritor Rider Haggard ya que en su libro me encontré con el siguiente fragmento: “En ocasiones digiérase aquel artista un teósofo que veía en la amada mujer algo supremo y extrahumano como la Ayesha de Rider Haggard”. Pág. 126 Este escritor inglés (Rider Haggard) escribió un libro titulado Ella, en donde la protagonista se llama Hiya, ella era la reina de Amahagger, era una bella mujer de cabello negro, ojos grandes y oscuros, tez rosada, radiante fisonomía a la cual también llamaban Ayesha. Esa es la maravilla de la lectura, uno descubre que un autor está ligado a otro y crea lazos que provocan que la concepción del mundo para el lector aumente.

La literatura transgrede el espacio del tiempo. En Azul, el cuento titulado La muerte de la emperatriz de la China, Rubén Darío compara la belleza de Ayesha con Suzette, esposa del escultor, Recadero. Estas notas son las que me encantan descubrir a través de los libros.

S.M.I.

El 9 de Pájaro verde, en la revista 7


Este fue mi aporte, recomiendo ver el sitio y comprar la revista 7 www.elpajaroverde.cl

27.3.07

Lo simple que encuentro en los libros

-No, no es verdad. Es igual, Gaviero, todo es igual. La vida es como estas agua del río que todo lo acaban nivelando, lo que traen y lo que dejan, hasta llegar al mar. La corriente es siempre la misma. Todo es lo mismo.

Nada pudo o quiso agregar a las palabras de la ciega. Se parecían demasiado a las que repetía, para así desde hacía años. El viaje hasta el páramo había servido, además para confirmarlo en sus certezas y devolverle la indiferencia, vieja conocida que solía salvarlo de padecer descalabros mayores y soldaba, con infalible eficacia, las grietas por donde, en ocasiones, sentía que se le pudiera escapar el alma. Era una indiferencia muy peculiar, gemela a la que le predicaba la casera: al tiempo que no lo dejaba derrumbarse, seguía brindándole ciertos dones del mundo que le proporcionaban la única razón cierta para continuar viviendo. Pág. 88 – 89.

Del libro Un bel morir. Álvaro Mutis. Colombiano.

Este fragmento lo encontré en mis recientes lecturas y me agrada la idea del texto. Esa percepción de la realidad sin mayor búsqueda, es verse como un simple animal de la naturaleza. Tiene razón el que lo escribe. Es tomar el sentido del cotidiano desde lo más simple, como escuchar una canción en la radio, mirar por la ventana, mirarse las manos, tomar una taza de té o extraer del jardín un poco de menta, estar con otro ser vivo. Mirar como viene la tarde, respirar profundo, hacerle cariño a un gato, dar un beso...

26.3.07

En otra región

San Antonio V Región


Me contaron que San Antonio, lo nombraron San Antonio de las Bodegas porque los portuarios trabajaban allí y se sentían tan parte del lugar que ellos mismos le dieron nombre.
A modo de ubicación San Antonio desemboca en el río Maipo. Por otra parte, muchos esteros de Santiago desembocan en el río Maipo; tales como el río Mapocho, el Zanjón de la Aguada y otros.
San Antonio tiene muchos cerros, es geográficamente una costa enorme. Se cuenta que cuando los indígenas vivían allí, establecieron los mejores lugares para la pesca. Gracias a eso, los colonos pudieron ubicarse en lugares viables para la vida familiar.

La población vive en un plan inclinado y las playas poseen enormes dunas. En la Caleta se encuentran los pescadores, ellos con sus botes extraen mariscos del mar.
Llo - lleo se encuentra cerca de la costa, es una especie de isla separada por San Antonio y un estero que los separa.
San Antonio como provincia de la V región posee desde el norte al sur una cadena montañosa. Posee un cerro muy importante; Panul.
Las dunas hacen que los cerros sean distintos a Valparaíso. Esto ocurre por la influencia de los ríos, así nacen buenas playas, como el balneario Juanaspé y Tejas Verdes, en este último balneario desemboca el río Maipo.

Hace varios años conocí San Antonio, su clima es húmedo. Su naturaleza está ligada al mar, por lo general los días están nublados, pero fui hace tanto tiempo que apenas logro recordar. Lo que si afirmo en su generalidad es que la quinta región es preciosa y sus balnearios y costas ofrecen un rincón marítimo durante todo el año para que así miles de santiaguinos escapen del cemento para respirar aire y brisa costera.

Hoy, en relación a este puerto, el gremio portuario de San Antonio continúa sus labores, pero el puerto no es como antes, los negocios han cambiado y las leyes favorecen al capital, por ende la provincia rasguña sobrevivir.
¿Cómo podemos ayudar a San Antonio?

23.3.07

Se va marzo...

Soy hija de padres huachitos; soy una huinca

Las personas que se aman son libres. Para Yocy y Rodrigo. Felicidades en el día de su matrimonio. Los quiero mucho.

Ya no me doy cuenta de cuando un libro termina...es como si todos estuvieran unidos.

Lo que hace que nunca comprendamos la razón de nuestra vida y actos es que como humanos cambiamos los acuerdos. Es un movimiento constante, así como el planeta tierra que gira y gira.

Hoy me encuentro disfrutando de lo simple. Sin anhelos ni sueños futuros, estoy contenta de ser, con eso me basta. Escucho una canción, miro mi casa, escribo y de nuevo digo, eso me basta.

2.3.07

Mis sinceros deseos son...

Me gustaría que las personas logren comunicarse a través de si mismos, por lo que son y hacia lo que quieren, porque pese a todo, lo escrito, está la vida presente primero, sin imposiciones, solo sugerencias, no se pueden dejar los principios que marcan la caminata del hombre a través de su destino..

18.2.07

V Región

Este texto lo escribí hace mucho tiempo, incluso lo publique en Pájaro verde. Lo dejo acá con la intención de hilar muchas historias en mi periodo de universidad y sacar los mejores escritos.
Sobre Valparaíso…

Llegué a esta ciudad en busca de un título universitario. Sin embargo, en ocasiones suelo sentarme en alguna escalera a mirar la extraña estructura que tiene Valparaíso.
En nuestro puerto los perros duermen, mientras una micro avanza, cambia la luz del semáforo y los seres caminamos hacia un destino indescifrable. Un niño toma la mano de su madre. Otra mujer se detiene a observar una solera de moda. Un hombre acaba de recoger un peso que encontró en el suelo. Un mendigo recoge la basura de los que vivimos en forma sistémica. Una mujer observa a su pareja con fisonomía de enamoramiento y un gay camina por Pedro Montt buscando una tienda para envolver un regalo. Otro compra el diario del día. El señor del colectivo ha encendido un cigarro entre la puerta abierta de su taxi y su colega que de cerca le habla algo para terminar la tarde. El sol rebota en los miradores. Los porteños suben los cerros y encienden las luces del árbol de Pascua. Una mujer espera su próximo descanso, ya que un cáncer la aqueja y se ramifica en ella. La luz no llega a su pieza, pero por una ventanilla alcanza a ver la estatua del ángel del cementerio Nº 2.
Tierra en el puerto, tierra y basura a la vez en nuestro patrimonio porteño. Los niños, los hombres, los todos caminan ejerciendo fuerza en sus músculos para avanzar y dar vueltas, dan vueltas porque todos damos vueltas y a veces es increíble atreverse a observar como sube un auto una calle empecinada y al mismo instante baja un bus borracho de pasajeros que también van.
Miremos la mutación que la industria cultural provocará en nuestro puerto. Las instituciones están abiertas a la comunidad. Los fondos concursables juegan una suerte de originalidad para quien se inserta en proyectos. Las metas nacionales no son simétricas. El líder vecino ha ocasionado aún más desorden. Los adoquines de la Plaza Ecuador están siendo vistos por la Gran Europa. El comercio ha caído en una verosímil crisis que hace que se produzcan productos tan pequeños y desechables que responden a los bolsillos de una muchedumbre miserable. Los lanzas del puerto tienen los colmillos afuera, listos para ultrajar a todo aquel que posea algo, algo, algo material, dinero, dinero, dinero para sobrevivir.
En los próximos años los alcaldes serán personajes sensacionalistas de la caja cuadrada y las instituciones seguirán sobreviviendo de la cotidianeidad de quien las ocupa. La autogestión será un término intrínseco para cualquier persona. Lo tangible será tener hijos invitro y la clonación permitirá la repetición de engendros que decidirán hacer de sus vidas eternas compras para satisfacer sus necesidades ficticias y tener cualquier cosa, pero tenerlas sin hacer nada.
Señores, en nada hemos evolucionado. El secreto de la humanidad está guardado bajo siete llaves. Es por esto que ya no hilo delgado, a veces creo que la respuesta está en lo próximo.
Veamos a los maestros de la construcción. Ellos poseen las garras del tecnicismo en sus espaldas. El cemento se ha quedado plasmado en sus codos secos y sus siluetas no son las de u hombre erguido, sino que se han ido achicando como un jorobado que alguna vez escondió su fealdad en un castillo también de cemento.
Tenemos todo ¿o no? Tenemos micros, chicles, pelotas, gorros, cremitas, ropas, telas, chalas, enchufes, ollas y botellas; elementos que necesitamos, todos desechables y con la posibilidad de volver a comprarlos.
¿A dónde va el tiempo que uno usa cuando hace una fila en el supermercado? ¿A dónde quedan las colillas que uno tira al suelo cuando fuma y fuma por las calles de Valparaíso? Quizás las colillas se adhieren al cemento de nuestra ciudad, ciudad Patrimonio de la Humanidad.

5.1.07

Para comenzar este año 2007

Alguien las ha pellizcado

Ciertas melodías me producen o más bien me provocan recuerdos. Cuando camino por lugares en donde algo emocionante me ha ocurrido es como si volviera a vivirlo y siento nostalgia.
Todo me provoca. Me provocan las personas, sus rostros y los colores de su vestimenta. Me veo a mí misma y siento cuando otros me ven.

En una noche como hoy veo como pasa mi vida y veo como me adecuo a las circunstancias de ella. Como si yo o fuera dueña de nada, ni siquiera de mí. Es cierto, quizás yo no quiero nada, pero sé que la vida no es más que estar en ella y la vivo en una forma a veces inconciente.

Es ver, ver todo, ver como tambalea la mesa en la que escribo, ver este mantel con colores violeta, las uvas están quietas, alguien las ha pellizcado, las servilletas, el salero, el pan a medio masticar, mis pulsaciones, mis nervios a todo, mi loca cabeza que no para y no descansará hasta mi muerte. Las tablas del piso están viejas y sucias. Pronto aparecerán ratones. Las cosas que utilizamos en nuestra casa son solo pasajeras porque se acaban y habrá que comprar otras. Queda un poco de ketchup, uno que otro aliño para salir del paso. Todo es transitorio. Todo pasa así tan de repente que consigo procesarlo después de varios meses cuando descubro que otra vez me encuentro en la nada.

Una puerta se abre. Las ventanas también (solo para ventilar la casa) y la música sigue sonando. Ni siquiera la elijo, solo es música que alguien dejó aquí.
Pienso que todo es parte de una necesidad momentánea porque cada día trae sus propios avatares y tareas que suelen ser obligadas.